La figura del padre, con intensidad y resonancias
En su último libro, el crítico Alberto Giordano retoma con acierto un camino que le dio satisfacciones: la literatura autobiográfica

Domingo 07 de Febrero de 2021

Al abordar una obra no crítica –crónicas autobiográficas, diario de memorias centradas en la figura de un padre semipresente (o semiausente)– de un crítico y docente podemos esperar toparnos con una escritura ardua y hermética. Pero el propio libro que se comenta –Volver a donde nunca estuve. Algo sobre mi padre– menciona una anécdota relativa a un volumen anterior que aplicaría al presente: “Hace dos semanas mamá comentó que Martha –hermana del autor– quería leerlo porque se había enterado de que era un libro que se podía leer, no como los otros”.

De esta manera, con una escritura afable y una prosa intimista, Alberto Giordano va hilvanando los recuerdos del padre para desplegar e intentar abordar la propia subjetividad, estableciendo puentes, con anécdotas, discos de tango y de jazz, o referencias a la literatura.

No obstante que el padre abandonara a su familia en la niñez del autor, se percibe cariño y admiración en la remembranza –sin tornarse en exceso sentimental pero sí algo nostálgica–, como tratando de recuperar esa figura y asumir –o intentar comprender– la propia, en la distorsión del espejo. Esa identificación genera –salvo ante la percepción de la propia paternidad de Giordano– “una sensación de insuficiencia fundamental: la certidumbre inquietante de que a los cincuenta y seis años no me convertí en el adulto consumado que era papá cuando tenía mi edad”.

Este relato de lo cotidiano transita momentos de humor e ironía –como el mencionado interés de su hermana por los libros “que sí se entienden” – y otros donde se inviste de solemnidad a los acontecimientos. Por ejemplo, hablando de Durazno sangrando, la canción de Invisible, dice: “Una vez estábamos frente al tocadiscos y entró papá (había llegado a Rufino unos días antes que yo). Esperó el momento justo para sumar su voz: «Quien canta es tu carozo/ pues tu cuerpo al fin tiene un alma». El tono ligeramente distanciado, manifestando lo absurdo. Como si él fuese el carozo que cantaba”.

Un tránsito y una mirada a la infancia, donde se capta precisamente “la diferencia de escala entre la percepción actual de extensiones y volúmenes”. En efecto, nos basta el rencuentro con una película de la adolescencia en la adultez, por ejemplo, para captar este efecto que se destaca. Ese borgeano “volver a donde nunca se estuvo” –donde se ha estado pero que no se percibe como tal– que proyecta el autor en esta obra, plena de intensidad y resonancias.

Alberto Giordano (nacido en Rufino en el año 59 y residente en Rosario desde el 71), además de su obra crítica y ensayística, ha publicado tres volúmenes de sus diarios: El tiempo de la convalecencia (2017), El tiempo de la improvisación (2019) y Tiempo de más (2020).