Cultura y Libros

La ciudad como texto en "La revolución de terciopelo"

En su último libro, el poeta y periodista Juan Pablo Bertazza pasea con las palabras por Praga.

Domingo 18 de Marzo de 2018

Aquí el umbral es un viajero de frontera, desdoblado entre una geografía desconocida y una mirada agudamente consciente de su tradición. También Praga se postula como umbral en sí misma, con sus múltiples memorias lingüísticas y accidentes históricos. Escenario de alquimias, partituras y traiciones, en sus puentes cada lado parece estar siempre al otro lado.

Los presentes versos pueden entenderse como la tentativa sin fin de definir Praga. De asediar sin descanso sus rincones y el castillo inaccesible de su cerebro, a través de una obsesión que bordea —o provoca—el síndrome de Stendhal. Este merodeo va construyendo una suerte de hipervínculo cultural, que aspira a leer una ciudad al mismo ritmo que se camina un libro. "Praga es un texto", se resume con aforística puntería. Así deja de ser un lugar para convertirse en muchos, territorio vecino de las curiosidades ajenas e incluso de países que están en las antípodas. En su estructura mítica, se trata de un espacio al que uno vuelve incluso antes de haber ido. Tal vez por eso algunas caminantes "llevan en la mano/ los tatuajes que tienen en la espalda".

El concepto de belleza insalubre es abordado desde la intuición de que nuestros sentidos tienen su propia frontera, de que nuestra capacidad de asombro tiene un límite de seguridad. Cruzarlo es, por supuesto, misión de la poesía. Quizá sea entonces cuando "el alma llega al Este/ de ciudades donde nunca estuvo". En efecto, otra de las inteligentes premisas de Bertazza es que no haber estado en los lugares forma parte esencial de nuestra experiencia. Del deseo (¿la imposibilidad?) de comprenderlos, y también del camino que nos lleva hasta ellos.

Entre otros rastros, desfilan la sombra del Golem y el fantasma kafkiano. Cuya deuda literaria con su ciudad es acaso proporcional a las deudas políticas que ella contrajo con él. Probablemente cualquiera de sus personajes hubiese asentido ante la afirmación de que "la ausencia es la más poderosa/ de las existencias". Sólo hace poco, de hecho, existe allí un museo sobre Kafka. Como bien puntualiza uno de los poemas, "sólo va a reconciliarnos/ que lo nuestro sea imperdonable".

A modo de contrapunto introspectivo, entretejidas casi en silencio, entre los callejones se ocultan pérdidas amorosas y fogonazos de un surrealismo íntimo: "Cuando hiciste galopar al piano/ aprendí a escribir». Al galope de otra música resuena este poemario.

Andrés Neuman

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