Cultura y Libros

Imágenes de la artista salvaje

Hace casi un mes que Graciela Sacco no está entre nosotros. La artista plástica rosarina, reconocida en el mundo, no sólo dejó una obra perdurable sino cálidos recuerdos entre quienes la conocieron. Cultura y libros abrió sus páginas a los testimonios.

Domingo 03 de Diciembre de 2017

Sin contar Buenos Aires, ninguna otra ciudad del país ha visto surgir tantos artistas plásticos de renombre internacional como Rosario. Desde inicios del siglo pasado esta ciudad está poblada de ejemplos históricos que atravesaron desde el inicio los procesos de modernización del arte hasta llegar al presente. En esta tradición se inscribe Graciela Sacco, una de las artistas contemporáneas más sólidas, que dejó como legado una obra que refuerza la singularidad de Rosario como polo cultural dentro del territorio nacional.

Graciela Sacco nació en 1956 y murió el pasado 5 de noviembre en la misma ciudad desde la cual desplegó su trabajo, constituyendo una obra que fue ampliamente reconocida en el país y en el mundo.

En tiempos como estos se hace más que necesario recalar en producciones como la suya, que ha versado sostenidamente sobre los efectos de la violencia social y política. Este tema la desveló desde temprano. Prueba de ello es una de las investigaciones pioneras que realizó sobre Tucumán Arde junto a Andrea Sueldo y Silvia Andino. El eje de la investigación era la obra final del grupo de vanguardia de los años 60, un trabajo procesual que culminó en una muestra donde confluían el arte y vida y que estaba atravesada por el anhelo de incidir en la transformación del orden social vigente en plena dictadura de Onganía. Este trabajo eminentemente teórico demuestra tempranamente la necesidad de Sacco de alimentarse de la historia, de los procesos sociales que la conforman y del tiempo en sus dimensiones conceptuales y materiales. Prueba de ello es su labor para poner nuevamente en valor la heliografía, una técnica que data de los orígenes de la fotografía con la que experimentó de múltiples maneras y que convirtió en un modo sutil de hablar del presente.

Sacco se graduó en 1987 como licenciada en bellas artes en la Facultad de Humanidades y Artes de la UNR e integró temporalmente su planta docente al frente de la cátedra Problemática del Arte Latinoamericano del Siglo XX. Este año, y por el 70º aniversario de la casa de altos estudios, integró una muestra colectiva formada por docentes, egresados y alumnos que se desplegó en la planta alta del Museo Castagnino.

La notable trayectoria de esta creadora ha sido reseñada asiduamente por la potencia que siempre desplegó su obra, que la llevó a representar a la Argentina en las bienales de San Pablo y Venecia, o en ferias internacionales como Art Basel Miami y Arco Madrid. Además, obras suyas se exhiben en importantes museos y forman parte de colecciones privadas.

En las últimas semanas, su desaparición física generó una corriente de publicaciones en redes sociales que determinó la formalización de un manifiesto gestado por artistas, escritoras, investigadoras, curadoras y galeristas donde se busca generar conciencia sobre las prácticas artísticas realizadas por mujeres en un medio donde siguen vigentes las estructuras patriarcales. La investigadora Andrea Giunta fue una de sus principales activistas y desde su muro de Facebook invitó a reflexionar sobre esta situación y la necesidad de comprometerse firmando el documento: Nosotras proponemos. Compromiso de práctica artística feminista. Asamblea Permanente de Trabajadoras del Arte publicado en https://www.change.org/p/asamablea-permanente-de-trabajadoras-del-arte-nosotras-proponemos-we-propose-n por cientoC3 por cientoB3s-propomos

La muerte temprana de Sacco disparó esta iniciativa, que responde a una situación general del colectivo femenino que también tuvo que atravesar como artista de proyección nacional e internacional. Su obra es lo más conocido, pero hay testimonios que brindan miradas singulares sobre su persona y recorrido. Sus hijos y figuras del campo de la cultura respondieron rápidamente al ser convocados por este suplemento para recordarla a partir de experiencias compartidas en diferentes etapas de su vida. A pedido de Cultura y libros, todos ellos escribieron especialmente para esta edición a excepción de Marcelo Romeu, quien ya había elaborado un texto pensado para una futura publicación y que, al ser convocado, decidió brindarlo para esta ocasión.

María Laura Carrascal

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