Cultura y Libros

"Facundo era amigo de Berni"

El poeta rosarino Facundo Marull (1915-94) ha ido ganando creciente espacio en la consideración de lectores y críticos. Su hijo Joaquín revela secretos de su vida, tan nómade como signada por la bohemia.

Domingo 20 de Octubre de 2019

A pesar de la brevedad de su obra, Facundo Marull (1915-94) se ha ido convirtiendo en un emblema de la poesía rosarina. Tras su redescubrimiento por el poeta e historiador de la literatura local Eduardo D'Anna a mediados de los años setenta, lentamente sus textos fueron circulando y finalmente La Capital, en su colección Historia de la Literatura Rosarina —dirigida por el propio D'Anna y Sebastián Riestra—, publicó Ciudad en sábado, libro que se distribuyó en los kioscos.

Fue el puntapié inicial para que la voz de Facundo (así se llamaba, justamente, y en su homenaje, una lujosa revista cultural que editaron los mismos D'Anna y Riestra y de la cual salieron tres números hace una década) empezara a circular de forma más amplia. Sumándose al fenómeno, el año pasado la Editorial Municipal rosarina publicó la poesía reunida de Marull, acompañada por un extenso prólogo y una cronología de su vida, frutos de una investigación realizada por Ernesto Inouye. Y recientemente Martín Prieto incluyó poemas de Facundo en Los ojos nuevos, y el corazón, importante antología de la poesía santafesina. Revisitada y explorada gracias a estas nuevas lecturas, la obra de Marull empieza ya a ocupar el lugar de clásico en el canon y la tradición de la literatura de la ciudad.

El hijo del poeta, Joaquín Marull (1946) recibió a Cultura y Libros en su casa, ubicada a metros de la estación de tren de Villa Domínico. El proyecto era conversar con él acerca de su padre. Al respecto, resulta valioso recordar que Facundo ganó en 1950 el primer premio —que consistía en mil pesos— en un concurso organizado por la revista Vea y Lea y la editorial Emecé, con el cuento Una bala para Riquelme, galardonado entre un total de 180 relatos enviados. El jurado estaba compuesto nada menos que por Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Leónidas Barletta. Rodolfo Walsh, bajo el seudónimo Simbad, ganó una mención en el mismo concurso y 250 pesos por su cuento Las tres noches de Isaías Bloom. Tres años después, el propio Walsh incluyó el relato de Marull en Diez cuentos policiales argentinos, primera antología del género en el país. En el prólogo, el autor de Operación Masacre afirmaba que Marull "combina la regocijante descripción de ambiente y caracteres con el rigor argumental".

En 2014, Joaquín publicó en la editorial Dunken Cuentos policiales, un libro con los cuentos que pudo recuperar a partir de una intensa búsqueda en revistas para las que escribió su padre. "Son cuentos policiales, pero tienen un matiz jocoso", comenta.

EM_DASH¿Cómo recuerda a su padre?

—Los últimos años de su vida no estuve muy cerca suyo, porque con su mujer no me llevaba muy bien. Fue muy conflictiva con nosotros. En la época de Alfonsín me decía "che, vos que andás con los radicales, a ver si le conseguís una jubilación a tu viejo". Pero como no le pudimos conseguir nada, ella se enojó conmigo.

EM_DASH¿Cómo vivió sus constantes mudanzas entre Argentina, Brasil y Uruguay?

—En realidad, yo estaba con mi mamá. Él se separó de ella y se fue a Brasil. Fue en la época que estaba Perón, antes de la Revolución. Él estaba en un diario que criticaba a Perón, entonces los peronistas le tenían bronca. Era un diario anarquista de Buenos Aires. Papá me contó que un día se iba al diario y pasa uno que trabajaba como linotipista y le dice: "Marull, no vaya al diario que está la policía adentro". Entonces se fue a un bar que estaba enfrente y se quedó mirando. Claro, lo levantaron. Y en esa época se tuvo que ir. Se fue a Brasil y desde allá nos mandaba cosas, pero no llegaban. ¿Y qué descubrimos después? Que aparentemente le capturaban la correspondencia.

EM_DASH¿Los militares?

—Los que estaban con Perón, porque con Perón no estaban solo civiles, había militares también. Y Facundo estaba caratulado como comunista. Hasta que un día viene un amigo de toda la vida, Omar Gavagnin. Y le explica a mamá: "Marull te manda las cartas y no te llegan, no te llegan los cheques, nada". Se ve que alguno fue allá y le comentó. Y después empezamos a recibir unas novelas en inglés, de formato grueso. Nosotros decíamos: "¿Para qué nos manda novelas en inglés desde Brasil?". No entendíamos nada. Y ya había enviado como cuatro, cinco libros. Mamá estaba que echaba humo, porque decía "¿qué me está mandando?". Y entonces cayó un comisionista. "Hola, ¿acá vive Zulema? Le traigo esta carta de Facundo", dijo. "No les puede enviar cartas porque se las abren". Y mi vieja empieza a leer la carta. En las cartas le contaba todos los problemas que tenía, y le decía que revisara en las tapas y en las contratapas de los libros, que despegara la tapa de la primera hoja, que siempre venía en blanco, ahí había billetes de dólar. ¿Sabés cómo nos pusimos con mi vieja? Lloraba. Había billetes de cien dólares doblados en la tapa y en la contratapa. Mi padre, después, se fue a Montevideo, donde estuvo hasta 1980. ¿Pero qué pasa? Suben los militares y cierran el diario donde trabajaba, y a su amigo Gabriel Carbajales lo meten en cana: estuvo preso diez años.

EM_DASHEstaba muy vinculado con el ambiente artístico, porque también era pintor, ¿no?

—Sí, él pintaba, dibujaba. Hacía esos afiches que ponen en la calle, publicitando museos, todo medio artístico, ese tipo de cosas. Además, papá era amigo de Antonio Berni.

EM_DASHEn la revista Status publicó con frecuencia...

—No le compraban mucho. Pero le venía muy bien, claro.

EM_DASH¿Y recuerda cómo era su biblioteca?

—Ocupaba toda una pared, que estaba llena de libros. Leía mucho...

EM_DASH¿Y qué posiciones políticas tenía?

—Facundo decía que, visto desde afuera, el favorito era Perón. Perón era el paladín de América del Sur. Él no era peronista, porque se había tenido que ir de acá por causa de los peronistas. Pero afuera cambió de idea. Me decía: "Perón es el paladín, el único que puede organizar esto es Perón".

Facundo Marull con su hijo Joaquín en 1946.

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