Cultura y Libros

Escribir para descubrir

En Los bordes del cielo, recientemente publicada por la Vigil, la cuatro veces finalista del premio Clarín Laura Rossi despliega los artilugios del género policial para construir una novela perturbadora.

Domingo 15 de Abril de 2018

Márgenes que hablan de una aparente tranquilidad. De un orden establecido. De un aquí no pasó nada. Bordes indefinidos desde el día hacia la noche, y desde el cielo hacia el infierno. Es en esa vaguedad donde lo inasible comienza a actuar y despliega sus extremidades. Lo inasible que puede a veces ofuscar o paralizar, y otras funcionar como propulsor de cambio. En Los bordes del cielo, de Laura Rossi (Editorial Biblioteca, 2017), la indiferencia de un pueblo junto a un desaliento intermitente por parte de Eugenia, docente devenida detective, se constituyen como principios narrativos de la historia.

Eugenia vive con su madre, y tiene —o acaba de terminar, aunque no queda muy claro para nadie en ese pueblo— un romance con un eterno novio de juventud. Son las vacaciones de verano, Eugenia desenvuelve huevos y se topa con una noticia que le había pasado desapercibida. Algo, quizás la incredulidad ante lo espantoso que irrumpe impunemente, hace que Eugenia comience a moverse para develar lo sucedido meses atrás. En Lavalle el sol arrasa, y ciertos elementos de la naturaleza parecen complotarse y acechar: cascarudos en el piso, el cielo como un hematoma, el paisaje vacío, el calor que no da tregua. El pueblo guarda silencio, parece haber olvidado el reciente hallazgo de una mujer asesinada que llegó al lugar de la misma manera en que se fue: sin decir nada, inadvertida, casi un fantasma. Pero Eugenia no se conforma ante este pretendido orden de cosas.

La indefinición con su ex pareja, el tiempo detenido y una monotonía pastosa que pareciera adherida a su vida desde siempre no son meros detalles sino que funcionan como motor del personaje que lleva adelante la trama. Si bien Rossi elabora una novela tejida de diferentes voces que van aportando ciertos datos al rompecabezas del asesinato, Eugenia gana centralidad al sentirse impulsada por el imperativo de la búsqueda de la verdad. Ella necesita otorgarle a lo sucedido la necesaria entidad y trascendencia que merece. "Necesito saber. No puede ser que maten a una chica y que a nadie le importe, que nadie haga nada", dice el personaje.

Los bordes del cielo es un policial sobre lo peligrosos que pueden resultar la indiferencia y el miedo. La historia surge de un desprendimiento de Llegaría el silencio, novela publicada en 2014 por Río Ancho Ediciones. Es allí donde se cruzan dos historias que Rossi comenzó a escribir por separado y que, en palabras de la autora, estuvieron "estancadas" mucho tiempo. "Hasta que me di cuenta de que esos dos textos no avanzaban porque tenían que cruzarse. En una de esas historias, iba a aparecer el personaje que terminó siendo María en Los bordes del cielo. Durante el proceso de escritura, ese personaje fue desdibujándose porque el foco estaba en otro lado. Pero la idea siguió rondándome: aparece una chica en un pueblo, no habla, no se sabe nada de ella, así que la gente empieza a construirla a partir de ese silencio" explica Rossi.

La novela retoma ciertos paisajes de los veraneos de su infancia. Lavalle aparece como una reconstrucción de General Lavalle, a unos cuarenta kilómetros de San Clemente del Tuyú. Allí Rossi solía veranear con su familia: "En mi recuerdo, Lavalle es como el de la novela, pero vacío de gente: calles polvorientas, una siesta permanente. No recuerdo ahora cómo ni por qué surgió como escenario de la novela, pero nunca tuvo otro".

En uno de los pasajes, Eugenia se dice a sí misma: "Es mucho más sencillo abandonar algo sin dar explicaciones. Eso lo sé muy bien", y gracias a este personaje que puede irse sin explicar, pero no se conforma con la falta de explicación ante lo macabro, es que este policial avanza y muestra lo inquietante de vivir en ciertos bordes.

"Escribo para saber qué es eso que me incomoda, que me conmueve, que me da miedo" dice Laura Rossi, quien este año resultó finalista por cuarta vez del Premio Clarín de Novela, con su libro Sombras chinas. Rossi asegura que no siempre las destrezas del oficio son suficientes para controlar o encauzar lo que la mueve, para saber de antemano qué hay en el fondo. Entonces la escritura funciona como herramienta de conocimiento. Escribir para saber, escribir para descubrir. Tal es también el caso de Eugenia, quien reconociendo lo inquietante, sale en busca de la verdad y la enfrenta.

Poesía

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

script type="text/javascript"> window._taboola = window._taboola || []; _taboola.push({flush: true});