Miradas

El monje y el poeta

Un texto donde se cuenta la historia del encuentro entre dos leyendas de la cultura "beat", con trasfondo argentino

Domingo 21 de Marzo de 2021

En la intersección de las calles Córdoba y Maipú, en la ciudad a espaldas al río, había un bar. Se llamaba London. En el año 1982, los dueños de ese bar se sintieron también protagonistas de la guerra contra Gran Bretaña. Cambiaron el nombre del local por Malvinas, nombre en español de las Falkland Islands, islas que desde siempre los ingleses ocuparon como suyas, en el archipiélago del Atlántico sur. Sin conexión alguna, otro bar, en el barrio de North Beach, en San Francisco, llevaba también el mismo nombre pero en singular: Caffe Malvina.

Allí se encontraron una mañana el monje y el poeta.

Thomas Merton había llegado al Área de la Bahía desde la abadía de Gethsemani, Kentucky. Por primera vez, sus superiores le habían dado permiso para salir de la Trapa. Su destino final era Asia. “Voy a mi casa –escribió Merton–, una casa donde mi cuerpo no ha estado nunca”. Lawrence Ferlinghetti había fundado en San Francisco, esa ciudad de inmigrantes italianos y calles empinadas, la emblemática librería City Lights, la casa de los poetas de la Beat Generation. En el año 1961, City Lights publicó un poema en prosa de Merton. Comenzó entonces una amistad epistolar por siete años. Ferlinghetti imprimía y distribuía esos textos de Merton en contra de la guerra de Vietnam. Burlaban la censura de la iglesia y cuando los escritos llegaban a los lectores, Merton simulaba sorprenderse de que “alguien hubiera robado sus manuscritos”.

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Thomas Merton.

Thomas Merton.

En el año 1968 se encontraron por primera vez, separados por una taza de café negro. Merton sonrió con los ojos. Ya era parte del grupo de los “honorable beatniks”.

Charlaron sentados en una mesa al lado de la ventana del café. Merton se distrajo durante la charla cuando una hermosa mujer pasó por la vereda.

Se despidieron con un apretón de manos. El sol de la mañana iluminó los ojos y la vida de esos hombres que nunca más volvieron a verse. Merton murió en la pieza de un hotel de Bangkok, electrocutado por un ventilador. Los últimos instantes de su vida quedaron para siempre en una fotografía del río que tomó desde su cuarto.

Ferlinghetti lo sobrevivió por 53 años. El Caffe Malvina cambió su nombre en el año 1987.

En esa otra ciudad del sur, de espaldas al río marrón, un chico lee absorto la correspondencia entre Thomas Merton y Lawrence Ferlinghetti. Es el año 2021. Solamente él recuerda ahora ese encuentro. Mira por la ventana. El letrero del bar dice “Malvinas” y él piensa que está en San Francisco.

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