El hombre que sabía
Un homenaje poético al destacado pensador político y cultural recientemente desaparecido

Domingo 18 de Julio de 2021

Tenía toda la esencia argentina

alborotando sin cesar las hebras

de su generosa melena.

Y exhibía con contundencia,

como un inefable estandarte,

la rugosa lucha de clases

de estos pagos ásperos,

tan distanciados de la magia

y del oficio de Dios.

Recuerdo que yo transitaba

el impío desierto de la izquierda,

apenas con un mendrugo en el alma,

mi ADN orgullosamente luxemburguista

y un exiguo equipaje en la alforja,

en el que apenas relumbraban

el brillo porfiado de la Comuna de París

y la Barcelona roja del 36.

Entonces, el hombre que sabía

me dio refugio,

entre tibias sábanas,

en el camastro

de nuestra colectiva memoria,

y junto a otros gladiadores

de la revista Unidos

me enseñó el dialecto

de la felicidad popular.

Y al fin pude olvidar

para siempre jamás

aquello de que “si no puedo tenerlo todo,

entonces no quiero nada”,

ese cepo impiadoso

que campea en los arrabales

de la izquierda nuestra,

que impide compartir

la exacta bitácora del pueblo.

El hombre que sabía

hoy brilla más que nunca,

ahora que está discutiendo

con la muerte,

con esa su querida voz vacilante

y tan cargada de dulzura,

exigiéndole que exhiba

el gastado y oscuro argumento,

ese mapa desflecado,

y la desafía

con el fulgor de sus venas,

donde siempre entreveradas

anduvieron las hebras del amor

y la luz con su cántaro,

distribuyendo lo justo

entre los hombres.