Cultura y Libros

El buscador de palabras

Eduardo Bechara Navratilova ha asumido un gigantesco desafío. Este escritor colombiano, que pasó por Rosario, está recorriendo toda la geografía latinoamericana para entrevistarse con los poetas de cada país, ciudad y región. El fruto de su arduo trabajo se plasma en libros

Domingo 11 de Febrero de 2018

La escena parece de película. Sucedió en 2001, en Budapest. En ella, el colombiano Eduardo Bechara Navratilova debate su destino. Sentado sobre la muralla, al borde del precipicio, se pregunta si es capaz de dar el salto. Un salto simbólico, claro, que lo llevará de allí en más a abandonar su profesión de abogado en una reconocida firma colombiana para dedicarse plenamente a la escritura: "Desafiando el vacío que bajaba de la muralla, estuve allí tres horas y decidí que debía lanzarme. Al llegar a Colombia presenté mi primera novela, La novia del torero".

Lo que sucede de allí en más es el devenir de alguien que recrea sus sueños en la realidad. Eduardo Bechara Navratilova lleva adelante una singular travesía: recorrer América Latina en busca de poetas inéditos.

Reunidos en el tradicional bar Victoria, lugar donde Bechara ha entrevistado a poetas de la ciudad como Beatriz Vignoli, Alejandra Méndez y Sebastián Riestra, entre otros, este escritor de sangre checa y libanesa recuerda las lecturas que lo marcaron —Defoe, Garcia Lorca, Verne, Poe—, relata el itinerario recorrido, habla del estado de la poesía en la actualidad, y hasta recita en inglés un fragmento de The Raven:

But the raven, sitting lonely on the placid bust, spoke only / That one word, as if his soul in that one word he did outpour / Nothing further then he uttered; not a feather then he fluttered / Till I scarcely more than muttered, "other friends have flown before, / On the morrow he will leave me, as my hopes have flown before". / Then the bird said, Nevermore".

El proyecto En busca de poetas nace a partir de una propuesta que Bechara presenta a Pavimentos Colombia SAS. La idea, responden desde la empresa, les parece tremendamente quijotesca pero confían en que algo bueno saldrá de ella. Así, desde Ushuaia, el punto más austral de América del Sur, hasta el cabo de la Vela, Guajira, Colombia, el punto más al norte, pasando por pueblos y ciudades de Argentina, Chile, Perú, Ecuador y Colombia, el objetivo de Bechara es buscar poetas, documentarlos y publicar una antología de escritores inéditos. De este proyecto también surge un diariode viaje: "Está escrito desde la intimidad. Yo me voy reuniendo con los diferentes poetas y se genera un trabajo periodístico, de investigación, que se enmarca dentro de un gran relato escrito en primera persona, de forma íntima".
Como un gran hipertexto que dialoga con cada lugar al que arriba, el Cuaderno de viaje es un organismo vivo, mezcla coral de géneros que van desde la crónica, la entrevista, algunos extractos de las poesías inéditas compartidas por los poetas amigos, hasta confidencias íntimas del autor, junto a su visión del mundo, sus deseos, sus pasiones. En el inicio del cuaderno puede leerse:
"Los primeros cuarenta años de mi vida han sido un fracaso. Tengo un par de novelas publicadas (las que llevo en el equipaje), un libro de poesía y otro de crónica aquí en Córdoba. A algunas personas les gustan mis textos, pero en general paso inadvertido, como uno más de los miles de escritores que quisieran que sus libros fueran leídos por muchos y estuvieran en las estanterías junto a los de Gabriel García Márquez, Pablo Neruda, Julio Cortázar, Jorge Luis Borges, Mario Vargas Llosa, Khalil Gibran, Julio Verne, Franz Kafka, Milan Kundera, Herman Hesse, Thomas Mann, Ernest Hemingway o Edgar Allan Poe. Con En busca de poetas todo parece diferente. A la gente le gusta el tema, se entusiasma, crea unidad. Muestra que la poesía aún genera interés".
La poesía como conquista
En busca de poetas es un proyecto que ha crecido incluso más de lo que el propio Bechara imaginaba. "He creado un Frankenstein", afirma. Sin embargo, una empresa tan inmensa no logra amedrentarlo, aunque por momentos asume que después de cuatro años y medio de ir de aquí para allá, desearía poder establecerse en un lugar —Praga, quizás—, conocer a una mujer, formar una familia. Esto se lee en los textos que van naciendo a medida que los kilómetros recorridos crecen. Su Cuaderno de viaje, una de las patas del proyecto, evidencia este deseo en sus páginas: "El cuaderno pretende mostrar al hombre que hay detrás, al hombre al que le gustaría en este punto de su vida tener una familia, pero no la tiene porque está obstinado en terminar este proyecto al que le faltan aún tres años. La gente a veces me dice: «Qué delicia, estar viajando así durante tanto tiempo y a tantos lugares». Sí, soy muy afortunado, pero llega un punto donde te sientes un náufrago, rodeado de gente, pero en tu propio mundo. Muchas veces no puedes conectar con el entorno porque cuando estás empezando a generar amistades, tienes que llegar al siguiente lugar y comenzar desde cero. Como si te basaras en conquistas: haces una y al instante tienes que irte a hacer la siguiente. El problema es no tener tiempo de ahondar demasiado, vincularse con los poetas, dar espacio a conversaciones que podrían profundizarse, establecer una relación con alguna chica, y hasta incluso que la gente del lugar pueda leer tu obra. Es una suerte de tránsito constante en el que necesitas adaptarte rápidamente a tu nuevo entorno".
Luminosa y fecunda poesía
Una de las hipótesis del proyecto partía de la premisa en la que se afirmaba que la poesía era un género abandonado, "echado al olvido", describe Bechara. Sin embargo, el recorrido a lo largo de estos años por algunas regiones de Chile y de Argentina, y por Paraguay y Uruguay, le ha demostrado que la poesía está vitalizada. "Hay un gran movimiento que antes era inexistente: las redes sociales y los blogs hacen que muchas personas que antes no compartían sus textos, hoy puedan ser leídas en lugares diversos —asegura, enfático—. El balance actual es que la poesía está muy viva en todo el territorio latinoamericano, por lo menos en el Cono Sur, aunque tengo conciencia de que también en los países andinos y en Centroamérica existe una gran emoción alrededor de la poesía. Se ven muchísimas editoriales autogestivas y mucha gente, además, que está escribiendo incesantemente".
Además, otra de las líneas que ha explorado el proyecto es la relación que existe entre topografía y estilo. La poesía, afirma el escritor, está determinada por las regiones, por su geografía, por sus climas: "En la Patagonia, la poesía está llena de viento, de esa sensación de vastedad que dan las estepas de horizonte abierto. El propio poeta tiene esa sensación y lo transmite en su poesía. En Chile, por otro lado, puedes sentir el ritmo de las olas que van y vienen a través de la poesía. En Entre Ríos los poemas largos intentan emular la corriente de los ríos, el Paraná, el Uruguay, pensemos por ejemplo en la poesía de Juanele. Rosario también tiene esa influencia ribereña muy marcada, aunque además, al estar influida por el perímetro bonaerense, se puede apreciar una tendencia a la poesía objetivista, en contraposición a la poesía lírica".
Por otro lado, según Bechara, las redes tejidas por los poetas de cada zona, generan alrededor de ellos una fecunda multiplicación de sus dones: "Donde hay grandes poetas que son generosos, hay jardines de poetas que crecen a su alrededor. Y eso es muy bonito: cómo los mayores van pasando la antorcha de la poesía a las nuevas generaciones".

Rosario Spina

La sombra de la curva

Sobre la superficie desarreglada de
la sábana, una sombra igualmente
irregular, indócil, aliada de la luz
y los objetos. Dibujo de suaves
colinas, me fascina su existencia antes
que esas caderas impúdicas y crudas
que son su pretencioso origen.
Tiene más vida ese mapa de oscuros
contornos que el corazón que bombea,
apresurado, una sangre que ya no es suya.

Macky Corbalán.

Hablar en el estanque

Hablar se está poniendo anticuado.
Yo hago cosas correctas pero mi cabecita va para otro lado,
atenta contra el statu quo imperante en la pieza de 3 x 4.
En mi cuerpo se libran batallas que termina perdiendo el que madruga.
Por eso, equivocado, el peso de la tradición no golpea mi puerta.
Cuando estoy de aliado a mi cuerpo miro el techo
contando los días las horas los minutos en que será mi enemigo, nuevamente.
Miro al techo porque hablar se está poniendo viejo.
Se rompió el vaso y estoy descalzo, los vidrios son pequeños espejos donde la culpa se peina en mi cumpleaños.
Quizás nunca supe apretar el botón correcto
Hablar ya es algo en desuso.
Ningún sapo del estanque quiere ser Hitler todavía
porque con croar no alcanza.
Hablar se está poniendo anticuado.

Raúl Mansilla.

Temporada de pérdidas

El jardinero me avisa que
en la canilla del jardín hay
una rotura y corre un chorro de agua
desde hace días,
que a fin de mes
me va a llegar una factura de locos.
Le agradezco y le cuento que también
pierde
el depósito del baño
y que el tanque intermediario no funciona y hay
un goteo continuo en la conexión, que, sin duda,
cuando vean el medidor
los de la junta vecinal que provee el agua
me van a arrancar la cabeza.
Por mantener la conversación
en un estado cordial
le digo sin pensar:
es mi temporada de pérdidas
y después me doy cuenta de lo dicho
pero de la muerte llevándote, nada,
nada puedo decir.

Graciela Cros.


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