Historias

El amor de Heidegger

La primera carta de Heidegger a Hannah Arendt data del 10 de febrero de 1925, cinco meses después de conocerse. "Nunca podré poseerla, pero usted permanecerá a partir de ahora en mi vida", escribe Heidegger abrumado por la atracción que provoca en él esta joven alumna suya

Viernes 11 de Septiembre de 2020

1. ¿Es realmente importante decir que Heidegger fue, quizá, el filósofo más importante del siglo veinte para hablar de él desde el punto de vista del amantazgo que sostuvo con Hannah Arendt y que me atrevería a elevar a la altura de amor profundo a lo largo del tiempo y de las desavenencias que vivieron por aquellos años del nazismo? Y mientras redacto estas palabras encendidas por la cuestión amorosa, pienso que no se puede escribir la palabra desavenencias, con esa levedad que en sí misma conlleva, en la misma frase que se ha escrito nazismo, que propone una brutal profundidad propia de las miserias del alma del mundo. No, no se puede, tarea para el lector: borrar esa palabra y colocar la que le parezca más adecuada.

2. Martin Heidegger nació en Messkirch, distrito de Baden, el 26 de septiembre de 1889. Fue criado en el ámbito del catolicismo, ya que su padre, Friedrich Heidegger, además de tonelero era sacristán de la iglesia del pueblo: la iglesia de San Martín llamada así en honor a San Martín de Tours y a quien el pensador habrá de deberle su nombre. Su madre se llamaba Johanna Kempf, era ama de casa, y es posible imaginarla de vestido negro, gesto adusto y el cabello recogido y tirante con raya al medio. La familia se dedicaba a las tareas del campo, a esa sencillez del campo que influyó en sus posteriores desarrollos filosóficos. Y es válido decir, en este sentido, que lo sencillo ha sido un lugar vital para Heidegger.

3. Hannah Arendt nació en Linder-Limmer el 14 de octubre de 1906 y fue una filósofa y teórica política. Provenía de una familia judía y así le gustaba definirse. Su padre, Paul Arendt, era ingeniero y falleció siendo Hannah pequeña. Su madre, Martha Cohn, la crió de manera liberal y Johanna (como era su nombre original) se desarrolló en ese criterio, que se puso de manifiesto por su inquietud respecto de la lectura temprana de la filosofía así como por su primer viaje a Berlín, abandonando el colegio por problemas disciplinarios, siendo aún menor y para tomar clases de teología.

4. Una pregunta que me hago, y que comparto, es si Martin Heidegger, a los 35 años, siendo profesor de la Universidad de Marburgo, casado con Elfriede Petri y padre de Jörg y de Hermann, y con una importante reputación ganada como filósofo no tenía ya una marcada vocación antisemita que plasmaría, algún tiempo después, afiliándose al partido nazi y siendo el rector de la Universidad de Friburgo entre el 33 y el 34 del período hitleriano de Alemania.

5. A los 17 años, Hannah Arendt comenzó sus estudios en la Universidad de Marburgo y su profesor de filosofía fue Martin Heidegger. La primera carta de Heidegger a Hannah Arendt data del 10 de febrero de 1925, cinco meses después de conocerse. “Nunca podré poseerla, pero usted permanecerá a partir de ahora en mi vida”, escribe Heidegger abrumado por la atracción que provoca en él esta joven alumna suya, judía. “Lo demoníaco ha dado en mí”, escribe Heidegger en una carta posterior. “Vivo en un arrebato de trabajo y en la alegría por tu pronta llegada. Por doquier, estás cerca de mí”, escribe Heidegger en otra misiva siguiente. Lo que se ha escrito escrito está, lo que dicta el corazón es lo que se escribe y de puño y letra las palabras indican el extraño sendero por el que el encuentro todo lo nubla desde el brillo.

6. Heidegger, arrobado, escribe: “Desearía que esos instantes de nuestras vidas no se desvanecieran nunca”. Y estas palabras tan sencillas, que hacen honor a la sencillez cultivada por el filósofo, estallan una y otra vez contra el devenir del mundo, deteniéndolo. El mundo se detiene, una y otra vez, ante esas palabras dichas, o pensadas, por tantos tantas veces. ¿Cuántas veces se han dicho estas palabras para describir, sencillamente, las instancias del amor? Heidegger, cuyo pensamiento lúcido brilló en el siglo pasado y habrá de seguir brillando, seguramente, más allá de los tiempos, eligió estas sencillas palabras para describir, escribir, inscribir y declarar, para siempre, su amor por Hannah Arendt.

7. Se podrá decir que el amantazgo entre Heidegger y Arendt duró un par de años. Pero la correspondencia que mantuvieron a lo largo de medio siglo, con una interrupción intermedia y producto de sus diferencias políticas, deshace esa teoría que se basa en la cercanía de los cuerpos y de las circunstancias sociales -y por qué no también políticas- para definir el amor entre dos personas.

8. En 1929 Hannah Arendt se encuentra con el filósofo Günther Anders, de origen judío, con quien inicia una relación y, contrariando a las costumbres de la época, se van a vivir juntos, contrayendo matrimonio un año más tarde. Con el advenimiento del nazismo, Hannah Arendt fue recluida en un campo de concentración de Francia pero logra escapar y viaja, con su segundo marido, el poeta y filósofo Heinrich Blücher, y su madre, a Estados Unidos, en donde, a partir de una vida austera desde un pequeño hotel de Nueva York, desarrolla de modo magistral su ya incipiente carrera como pensadora.

9. Entre 1932 y 1950 no mantuvieron relación alguna, ni siquiera epistolar. Dieciocho años de silencio, concretamente, con un mar de separación entre ellos. Finalmente Hannah Arendt viaja a Alemania y se reencuentra con Martin Heidegger y retoman el vínculo a través de la palabra escrita. La primera carta la envía Heidegger manifestando su emoción por el reencuentro y Hannah Arendt le responde diciendo que esa velada y esa mañana son la confirmación de toda una vida.

10. Hannah Arendt y Martin Heidegger mantuvieron correspondencia durante 25 años. La última carta, fechada el 30 de julio de 1975, es de Martin Heidegger y en ella expresa su ilusión por un nuevo reencuentro. No hay respuesta. La delgada línea invisible que entrelazaba cada una de las palabras que los mantenía unidos, finalmente, acaba por desaparecer. Hannah Arendt muere al poco tiempo de esa última misiva, el 4 de diciembre de 1975, en Nueva York y a los 69 años. Martin Heidegger muere poco después, el 26 de mayo de 1976, en Friburgo y a los 86 años.

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