Cultura y Libros

Días inolvidables, días felices

Domingo 03 de Diciembre de 2017

Estábamos en París. Fue durante su residencia artística en La Cité des Arts, un lugar maravilloso con estudios individuales, laboratorios fotográficos y montones de materiales disponibles para experimentar, un sitio mágico frente al Sena. Una mañana salimos, yo con la cámara y ella buscando la imagen que ya tenía en mente. Llegamos al Pompidou y allí estaba la cola de gente esperando para entrar. "Acá, pero desde enfrente", me dijo. Recuerdo que hicimos dos rollos enteros de fotos, unas setenta y pico. Por la tarde en el laboratorio viendo las tiras de muestra se detiene en una imagen y me dice a los gritos: "¡Esta! ¡Esta es! ¡Esta!". Esa imagen que luego imprimiría sobre libros y cortinas en múltiples obras desde 2003 hasta el mes pasado. Después fuimos a cenar al africano de al lado, como siempre, para celebrarlo.

Fue algo más de una semana juntos. Antes, ya la había acompañado casi un mes entero a la Bienal de Venecia, y después la ayudé en varios montajes, en Leverkusen, en Toulouse, en Rosario... Pero entrando y saliendo de aquel laboratorio a oscuras en París, con la tenue luz roja y el olor a revelador, viendo las imágenes aparecer mágicamente y la alegría desbordante de mi madre, pasamos días inolvidables, días felices. De los míos, los más.

Marcos Garavelli

Fotógrafo

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