Cultura y Libros

Diario del dinero

El lunes pasado dejó este mundo, apenas a los 54 años, Rosario Bléfari, artista sensible y versátil que desplegó su particular talento en campos diversos, como la música y la literatura. En homenaje a su obra, se publican abajo fragmentos de su último libro, publicado por Mansalva, que justamente gana la calle por estos días. En el prólogo, Bléfari cuenta: "Escribiendo este Diario del dinero me sentí haciendo una inversión. Invertí los términos: gastar es una nueva oportunidad de contar y ganar es perder la vergüenza y desnudar cuánto recibo por mis trabajos. Empecé a revisar viejos diarios que no tenían esta intención de antemano y me di cuenta que ahí estaba el mismo ritmo, esa aparición del dinero en medio de todas las experiencias de la amistad, de la familia, del amor, de la música, del cine y de la escritura misma, acompañando el agobio y el alivio de los trabajos y los días. Quise que las entradas estuvieran desordenadas como si un viento hubiese entrado por la ventana y volado las hojas. Y, como si de verdad esto sucediera, que en medio de eso hubiese islas de orden cronológico también. Una forma de contar el dinero que puede servir como materia de análisis para economistas y sociólogos, un registro para que los chismosos revisen o para quien pueda llegar a preguntarse de qué modo sobrevive en este mundo alguien como yo".

Domingo 12 de Julio de 2020

Domingo 15 de marzo, 1992

Desde que volvimos de las vacaciones se oye que alguien solloza –sí, esa es la palabra– en alguna casa vecina. Mientras tanto, Marcelo estudia para recibirse y cada vez que hablamos por teléfono o nos vemos en un ensayo tiene que estudiar o está estudiando.

Me compré tres camisetas, de esas con agujeros, y pienso seguir comprando otra y otra porque encontré un lugar donde salen $2.

Pinté la heladera y después la bicicleta con varios fondos de tarros de pintura en aerosol que me regaló Bruno, un mozo compañero del bar, un chico de pelo muy corto interesado por la literatura y la música.

Tanto con Bruno como con Valeria nos escapamos por turno a mirar en la librería de planta baja, donde está Lucas Fragasso, que se alegra de que alguien se acerque a ver los libros, no pasa mucha gente. Yo no sabía quién era, pero un día me contó que su hija escucha Suárez y que son de Adrogué. Después Martín Rejtman me dijo que lo conocía de unas charlas a las que había ido, creo que era un seminario sobre teoría del arte. Para mí, al principio, él era el señor de la librería que nos dejaba ver los libros, y yo, para él, la moza del bar, y somos también eso, pero desde que nos pusimos a charlar somos algunas cosas más. Como todo el mundo, nos vemos en un trabajo o en determinadas funciones y eso solo no nos define.

En casa, el patio también fue pintado y se transformó en un lugar en el que se puede estar, con algo más de luz y aire.

El viernes tocamos por primera vez este año, fue en La Luna. Había gente y gustó. Ganamos $20 cada uno, incluido Richa en sus funciones de sonidista/músico, y Pablo, que toca en algunos temas y se llevó $10.

Viernes 17 de agosto, 2012

A Nina le encanta la lluvia. Me siento responsable, al menos en parte, porque siempre le mostré que uno se puede mojar y no pasa nada. Y si no te querés mojar te tenés que vestir para evitarlo. La lluvia no detiene nada. Para demostrarlo, en la esquina, los muchachos del taller se hacían su asadito semanal refugiando la parrilla bajo el alero.

Yo tenía que ir al centro. Fui toda vestida para la lluvia, pero después paró de llover y toda esa ropa impermeable se transformó en un traje para transpirar de esos que se supone adelgazan, aunque no es cierto, sólo te deshidratás. A la mañana gasté $15 en la librería, en pegamento y palitos para brochette, cosas que necesitaba Nina para algún trabajo manual de la escuela. Le compré también una malla que me salió $85 con unos tapones para los oídos, $10, pero la malla resultó demasiado chica, así que mañana la tengo que cambiar.

Escribo esto desde el bar San Lorenzo donde seguramente voy a gastar unos $20 en el café y unas Bay Biscuits. En el camino compré también cebollas de verdeo, un morrón y apio que sumaron $8.

Viernes 27 de marzo, 2015

Me voy a Pompeya y por $9 consigo la nueva credencial plastificada del 135, hasta junio. Luego solo habrá que presentar la constancia de alumna regular. Con esta credencial Nina paga $0,05 el viaje. Antes de ir, gasto $30 en Pizzicato en un café y una medialuna. A las 10.30 me encuentro con Almada en el patio de comidas del Village. Me invita un mate cocido del Burguer. Me da la plata de Ticketek por el show de Niceto: de dos cheques que cobró de $1.321 y $2.699 que suman casi $4.000, se descuentan $180 de volantes y quedan $3.840 que dividimos por cinco. Alejandro, cobra como un integrante más del grupo, ese es nuestro arreglo y me parece justo. Nos quedan $3.065 para nosotros cuatro, que ando con la idea de proponerle a los chicos de usarlos para comprarnos discos a nosotros mismos, de esa manera guardaría en un plazo fijo el dinero y repartiríamos discos entre nosotros para venderlos a lo que cada uno quiera y cuando quiera. Propongo comprarlos a precio de venta al público porque de otra manera estaríamos perdiendo.

Pero al final no les digo nada a los chicos, era solo una idea.

Un amigo de Nina viene a almorzar. Compro lechuga, limón y brócoli por $40.

Sábado 19 de octubre, 2012

Cuando volví del encuentro paré en la fiambrería y compré muzzarella, queso fresco, queso de rallar, aceitunas negras y verdes, salchichas ahumadas y boquerones. Todo sumó $90. F. fue a comprar pan y gastó $5; Nina dijo que podía tomar jugo y que no era necesario que le trajeran una gaseosa.

En relación con el hacer canciones, se me ocurre que el carácter cinematográfico de la canción también se manifiesta al elegir una escena de la vida, una observación, de aquellas que Juana Bignozzi consideraría sin campo mítico, una especie de “¿y con eso qué?”, y a través de la entonación –la melodía–, conseguir el estado de suspensión necesario para que se transforme en un momento palpitante. El señalamiento –ese recorte o encuadre–, la enunciación y la entonación, son los tres elementos primordiales para conseguirlo. Como la tríada fundamental en la teoría armónica.

Jueves 3 de enero, 2013

Por la tarde fui al centro de Santa Rosa y me compré un par de zapatillas Topper negras. Para mí son zapatillas de vestir. Me salieron $179 Desde hace un tiempo siempre uso unas deportivas, un tipo de zapatillas que hace cinco años atrás jamás hubiera usado, pero que con el tiempo tuve que admitir que son más cómodas que todo y ahora me cuesta cambiar de calzado. Las primeras que tuve fueron unas Nike. Me las compré para poder correr en la cinta del Megatlon, gimnasio al que fui bastante tiempo favorecida por un arreglo que había hecho la obra social. Se me rompieron hace un año y me compré unas Adidas muy caras, de $600, que pagué en doce cuotas fijas, aunque no me gustaban mucho. Una de ellas, la izquierda, hace un chirrido al dar cada paso y es tarde para cambiarlas. Pero ahora necesitaba algo así como estas Topper nuevas, negras, de lona, bien chatas, con una puntera fina de goma blanca. Zapatillas de vestir, ideales para vestidos y polleras.

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