Cultura y Libros

Cuestiones pendientes (en primera persona)

Construir y habilitar circuitos para que circule la palabra, para ponerla de relieve, son menudas tareas de los productores culturales. ¿Cuáles son sus preocupaciones y desafíos? ¿Cómo vislumbran el sostén de este andamiaje?

Sábado 17 de Noviembre de 2018

Construir y habilitar circuitos para que circule la palabra, para ponerla de relieve, son menudas tareas de los productores culturales. ¿Cuáles son sus preocupaciones y desafíos? ¿Cómo vislumbran el sostén de este andamiaje?


Alejandra Méndez: "Todo queda situado en el centro y si pasan cosas en los barrios no nos enteramos. No hay ningún ciclo en zona sur, ¿cómo puede ser? Los ciclos son muy literarios a nivel de público, debemos pensar cómo cautivar a otro público, a la gente del barrio, a nuestros amigos que no escriben. Con la gestión independiente sucede que hacemos todo a pulmón, muy despacio, sin fondos ni ayuda de otro lugar. Hay que trabajar la difusión, la descentralización, la relación con los medios, lo económico... ¿por qué siempre todo gratis? Hay mucho para laburar en nuestro colectivo literario".


Cristian Molina: "Falta trabajar la irrupción en el espacio público, el contacto directo con la gente no está explotado con toda la potencia que supone por los espacios financiados o por el festival de poesía. Nosotros somos un ciclo under, que está dando los primeros pasos. La idea es difundir a los poetas rosarinos, a quienes invitamos con un vino. Por una cuestión de financiamiento no traemos a escritores de afuera, aunque nos gustaría. Convocamos a través de redes sociales y funciona, te encontrás con comunidades de gente que escribe tan diferente... Por eso no me gusta plantear una sola definición de poesía, cada uno hace y tiene su mundo propio. Eso es lo rico que aparece en los ciclos y lo que me da energía, pasión. Poder desplegar entre todos el ejercicio crítico, que no tiene que ver con poner en falta al otro desde un lugar de saber sino con tratar de comprenderlo, descubrirlo, aunque no te guste o no te llegue".


Rocío Muñoz: "No resultaría difícil conseguir un subsidio por la trayectoria del ciclo pero nos hace muy felices que a esto lo genera la gente, no es una inversión del Estado ni de nuestro bolsillo, por eso pensamos en invitar a los autores que el público quiere. El público subvenciona, asiste, le da sentido a lo que hacemos y nos va marcando la línea. Durante mucho tiempo en los lugares donde se mostraba la literatura había un público escritor pero ahora hay también un público que no escribe y va porque le gusta la literatura. La literatura está de moda en Rosario, por la gente que ha peleado antes que nosotros y todo lo que hacen los jóvenes, no es marginal. La poesía está puesta en primer plano en las marchas, por ejemplo la del 24 de marzo o Ni una menos. Hay gente que tiene ganas de que sea marginal, no quieren que a la poesía la lea el pueblo en general, la multitud, y siguen insistiendo en una fórmula que ya pasó".


Luis Steinmann: "No repetimos a los autores por un desafío, porque queríamos salir del lugar de invitar a los amigos y conocidos. Aunque el ciclo es mensual nos reunimos una vez por semana, lo tomamos con compromiso y responsabilidad, como un trabajo. No nos pesa, es un lugar de pertenencia. Tratamos de que cada noche sea un espectáculo, pensamos en la escena, que la gente la pase bien durante nuestras presentaciones. Eso da una apertura a que venga otro público, nuestra apuesta es que sea algo abierto y popular. No queremos mudarnos a Buenos Aires para actuar en cultura, queremos desde nuestro lugar generar espacios. El tema es cómo hacemos para que Rosario sea un polo cultural, para que la gente venga a consumir cultura y los rosarinos consuman cultura, cómo pelear la hegemonía porteña".


Federico Rodríguez: "Entre los ciclos de poesía y la academia no hay relación, nunca la hubo, pero los ciclos no necesitan que la Universidad los legitime. Organizar estas lecturas nos pone en contacto con mucha gente que escribe, cada vez más. A lo mejor nosotros no los conocemos pero nos van avisando. El ciclo es una creación colectiva que se autogenera, diversifica y complementa todo el tiempo".


Bernardo Conde Narvaez: "El público que asiste a las lecturas es variado. Hay gente que sabe de la disciplina y otros que vienen por primera vez a escuchar, ya que nunca usé el micrófono abierto ni tampoco es algo que se use en Rosario (cuando se invita a leer a quienes quieran después de las lecturas programadas). Pienso en los talleres literarios, que en Rosario hay muchos y muy buenos, para darles cabida en los ciclos. Este año lo hice con los de Maia Morosano, Pablo Colacrai, Tomás Boasso y Marta Ortiz por ejemplo. Nunca me dieron plata ni subsidio por la gestión cultural, tampoco pedí".

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