Pandemia

Cuidarnos, aunque no nos cuiden

El relajamiento se percibe en todos lados. Habría que entender que la amenaza que representa el Covid-19 no se atenuó ni un poquito.

Domingo 03 de Enero de 2021

Hasta las 20 de ayer en el mundo se habían reportado 84.459.394 casos de Covid-19 y murieron 1.833.849 personas. Los datos son de la Universidad Johns Hopkins, de Estados Unidos, el mayor centro de información sobre el coronavirus a nivel global. Hasta la misma hora en Argentina los contagios habían llegado a 1.634.834, de los cuales 43.375 resultaron fatales. La fuente es el Ministerio de Salud de la Nación, que elabora sus informes con los datos oficiales que envían las provincias. En Santa Fe los casos positivos llegaron a 177.202 y las víctimas mortales a 2.918. Y en Rosario los números fueron 68.142 y 1.575. En ambos casos, la información la provee el Ministerio de Salud santafesino.

Mientras la campaña de vacunación se politiza hasta niveles irracionales y la grieta se filtra en este tema –vaya paradoja– como si fuese un virus, los balnearios, los parques públicos, las cervecerías y tantos otros lugares se llenan de gente como si la amenaza no existiera. Cada vez más personas dejan de usar el tapaboca y abandonan el hábito de mantener distancia. Claramente, nos relajamos.

Surgen entonces comentarios que atribuyen el aflojamiento de las medidas de prevención a la falta de control de las autoridades. Es cierto, cada vez hay menos controles y desde los distintos niveles del Estado bajan todo el tiempo mensajes contradictorios. Hay que exigir que esos controles se retomen, y hay que reclamar mensajes claros y coherencia entre los discursos y las acciones oficiales.

Pero también hay que poner el acento en la responsabilidad individual, en el bien común, en la solidaridad, en la empatía con el otro. Si hay pandemia y se contagia mucha gente, y muchas de esas personas mueren, no debería ser necesario que un policía, un agente municipal, un ministro, un gobernador o un presidente salgan a controlar a cada individuo, entre otras cosas porque no hay Estado que pueda abarcar con su mirada a todos.

El relajamiento se percibe en todos lados. Habría que entender que la amenaza que representa el Covid-19 no se atenuó ni un poquito. Deberíamos cuidarnos, sin importar si gobernantes y funcionarios no nos cuidan. A ellos ya les tocará pagar por sus errores. A los ciudadanos de a pie les puede costar el contagio y quién sabe si no algo peor.

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