Jueves 16 de Octubre de 2008
La provincia de Santa Fe trabaja para generar un plan de tratamiento de la basura para mediano y largo plazo. Con un horizonte a 20 años y una inversión millonaria que podría llegar hasta los 30 millones de dólares. El proyecto para cambiar radicalmente la gestión de los residuos en Santa Fe viene de la mano del Banco Mundial, que se haría cargo del 82 por ciento de esa cifra, en carácter de subsidio. A Santa Fe le corresponderá poner el 18 por ciento restante como contraparte.
La ciudad de Rosario ya tiene adjudicada una etapa de la inversión, por unos seis millones de dólares que se utilizarán en el recambio de los contenedores actuales por otros del triple de capacidad, metálicos y sin movimiento, fijos en una posición. También para la construcción de una nueva planta de transferencia (el lugar donde la basura pasa de un camión pequeño a otro de mayor tamaño que traslada los residuos hasta el relleno sanitario), para el tratamiento de líquidos lixiviados y la construcción de dos plantas de recuperación de residuos similares a las ya existentes en el Ceamse de Buenos Aires (ver página 3).
El gobierno provincial se propone construir el andamiaje normativo, institucional, técnico y de recursos humanos para viabilizar la concreción del proyecto. Por caso, cuando un municipio tenga construido y habilitado un relleno sanitario le quedará taxativamente prohibido mantener cualquier forma de basural a cielo abierto. Y para eso se necesita una ley provincial que lo indique, y que hoy no está.
La gestión de los Residuos Sólidos Urbanos (RSU) se encuadra en el rubro Servicios Públicos, sin embargo tiene particularidades únicas porque requiere de una posición activa de los vecinos. "Esto no es como el servicio de colectivos donde lo único que hace el usuario es levantar la mano cuando viene el colectivo, con la basura necesitamos que el vecino se involucre, separe los residuos en su casa antes de tirarlos, respete horarios, lugares y procedimientos", explicó Pablo Seghezzo, máximo experto rosarino en gestión de RSU, a cargo de la Subsecretaría de Servicios Públicos municipal y con oficina en la esquina de Ovidio Lagos y avenida Pellegrini.
Preocupación municipal
Rosario cuenta con un eficiente sitio de disposición final de los RSU, el relleno de Ricardone. Sin embargo, la ciudad luce sucia en muchos puntos. Problemas con ciertas prácticas culturales, de la pobreza, y también de insuficiencias en el servicio, llevaron la preocupación al municipio. Por esa razón se lanzó la campaña "Jugale limpio a Rosario". Pronto llegarán nuevos recipientes contenedores a las calles de la ciudad: serán metálicos y con tres metros cúbicos de capacidad, el triple que los actuales.
Las campañas informativas y formativas acerca del tratamiento de los RSU llegaron para quedarse. El cambio cultural que se necesita es tan grande, dicen desde la Casa Gris, que las campañas por el tratamiento de la basura llegaron para quedarse.
La ley de Basura Cero que promulgó la Capital Federal en 2005 y que en estos días provoca fuertes discusiones en toda el área de Buenos Aires fue valorada como un horizonte, como un loable paradigma, tanto por funcionarios del municipio de Rosario como de la provincia de Santa Fe.
De todos modos, Basura Cero no debería entenderse de manera taxativa. Tanto Carlos Martín, del gobierno provincial, como Seghezzo, del municipal, coincidieron en valorar el criterio de reducir la cantidad de residuos, profundizar la separación domiciliaria y el reciclado, pero contrariamente a las posturas de ONGs como Greenpeace (ver páginas 4 y 5), continuan creyendo en la necesidad y utilidad de los rellenos sanitarios.