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Cristina inauguró ayer "una obra clave para Santa Fe y Entre Ríos"

Santa Fe.- Con una cautelosa y salomónica indefinición en torno a la interna peronista santafesina y una sorpresiva señal a favor de una nueva postulación manifestada por del público presente...

Miércoles 02 de Febrero de 2011

Santa Fe.- Con una cautelosa y salomónica indefinición en torno a la interna peronista santafesina y una sorpresiva señal a favor de una nueva postulación manifestada por del público presente que la recibió al grito de "borombonbóm, para Cristina la reelección", la presidenta coronó ayer su esperada visita y dos veces postergada, para dejar formalmente inaugura la autopista que une Santa Fe y Paraná.

Con profuso cotillón kirchnerista, fuegos artificiales y papelitos celeste y blanco al viento, la mandataria fue la única oradora del acto que se prolongó hasta pasadas las 20, y entre muchas otras cosas (llegó a hablar incluso del conflicto en el cordón) la presidenta pidió "responsabilidad al movimiento obrero, que sigan defendiendo los intereses de los trabajadores, pero que no se olviden que fue este gobierno el que recuperó las paritarias y aumentó varias veces el salario mínimo".

En su discurso, destacó su orgullo "como ciudadana que ha militado desde muy joven" de poder inaugurar una obra que "él inició (en alusión al ex presidente Néstor Kirchner) y siendo constituyentes en 1994, junto con el gobernador de Santa Cruz soñamos estas obras", expresó y una ovación de la multitud recordó su esposo fallecido. Y también por ser parte del "momento histórico de crecimiento más importante de la historia argentina".

Consideró que la autovía es "estratégica para Entre Ríos y Sante Fe, ofrecerá seguridad vial y progreso", y recordó que "siendo constituyentes en 1994, junto con el gobernador de Santa Cruz, soñamos estas obras", lo que fue respondido con una ovación de la multitud presente que recordó a Kirchner.

Tomando cartas. También hizo hizo una enfática defensa del modelo económico vigente y anunció que estaba junto a su ministro de Trabajo, "a pedido de la provincia" y para tomar cartas en el conflicto de las cerealeras del cordón industrial y portuario. (Ver página 16)

En ese sentido, no ahorró dardos a los sectores gremiales "que no cuestionaron el modelo liberal de los '90, como ahora lo hacen con este gobierno que llevó el salario mínimo vital y móvil al nivel más alto de Latinoamérica".

Asimismo, la mandataria cuestionó con dureza a las empresas "responsables del trabajo esclavo que está combatiendo en forma cotidiana el Ministerio de Trabajo", y aseguró que "defender este modelo es cuidar los 5 millones de puestos de trabajo recuperados por este gobierno".

También en el marco del acto, Cristina obsequió un libro sobre la presencia jesuítica en Santa Fe al gobernador Binner, que debió soportar la silvatina de la militancia kirchnerista, al igual que el intendente de Santa Fe, Mario Barletta.

En primera fila, estaba el intendente rosarino Miguel Lifschitz; el presidente de la Corte Suprema, Rafael Gutiérrez y el candidato a la Gobernación del PJ Juan Carlos Mercier, que fue el único que no subió al palco oficial. También estaba el intendente rafaelino, Omar Perotti, otro de los anotados a la sucesión en la Casa Gris.

Para terminar, la presidenta criticó a sectores de la oposición y sostuvo que "se es dirigente cuando se resuelven los conflictos. Algunos creen que cuanto más duro se es, más se está comprometido con el cambio, pero no es con discursos que se logra ese compromiso. Eso es lo que aprendí de él (por el ex presidente Néstor Kirchner): la responsabilidad. Sigan militando les pido a los jóvenes, yo veo a él en la cara de cada uno de ustedes", concluyó.

Marcelo Carné

La Capital

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