Copa América: Scaloni, esa rara avis que casi deja todo en la cresta de la ola y va por más

El DT de Pujato rompió todos los moldes cuando asumió y tras alcanzar la cúspide, cuando casi se baja. Lionel Scaloni va por más gloria en la Copa América.

Jueves 20 de Junio de 2024

Si algo distinguió a ese juvenil que corría como loco cuando saltó al profesionalismo fue su apego a las indicaciones tácticas. Fue en el recordado clásico del 2-0 de local en el Gigante, en el 96, cuando con 18 años recién cumplidos fue la gran sorpresa que preparó Mario Zanabria luego de llevar al plantel a aislarse en Empalme Villa Constitución. Lo ubicó de carrilero por derecha y fue la llave para abrir los huecos y sorprender a Central.

Con esas mismas cualidades, a las que le fue agregando gol, se fue a Estudiantes y luego en escala definitiva a Europa, donde la rompió en La Coruña y pasó también por el fútbol inglés e italiano. En el medio, fue campeón mundial sub-20 en Malasia 97 y jugó su único Mundial mayor en 2006. Muchas veces en aquella función que le ideó Marito y muchas más como volante polifuncional que era su real vocación.

No debió ser tan sorpresiva su impronta como entrenador, pero lo fue. Por el hecho de sólo haber conducido juveniles, y por poco tiempo, y sin jamás tener experiencia con mayores. Pero claro, una cosa era aparecer como ayudante de un consagrado como Jorge Sampaoli a tomar el mando de la mayor.

Pero la sorpresa mayúscula fue quizás su escaso historial y por lo tanto su poco publicitado trabajo previo. Lo demás se fue escribiendo como en un guión de película, con el muchachito al que se le dio el fierro caliente para un “mientras tanto” y lo fue convirtiendo en “que dure para siempre”.

Mérito de la conducción de la AFA que lo bancó, sin dudas, Scaloni fue armando su destino y el de una camada de jugadores nuevos entrelazados con los pocos viejos que quedaron de una etapa en que la gloria les fue esquiva por detalles y por eso mismo fueron martirizados con el tilde de fracasados.

Pero fue Lionel Scaloni, el muchacho de Pujato, el director técnico muy joven, razón por la que quizás sintonizó tan bien con todos, el que produjo el milagro. El que le dio a la selección identidad, juego, actitud y rodeó a Lionel Messi y Ángel Di María con laderos que les dieron alegría y contención, no solo obligaciones. Y que hasta los sacaron del rol de eternos salvadores.

Fue Scaloni el que nunca además se ató a nada. El que cuando tuvo que cambiar nombres los cambió, el que cuando tuvo que sacar apellidos importantes los sacó y el que cuando debió darles rodaje a los más ignotos lo hizo.

Fue él el capitán de un viaje exitoso como pocos, que hizo levantar una Copa América en el Maracaná ante Brasil y luego la Copa del Mundo tras 36 años en Qatar. Inclusive tras perder feo con Arabia Saudita.

El que le ganó la Finalísima a Italia, y el que a fines de 2023, luego caer en casa con la Uruguay de Bielsa y el nuevo triunfo en Brasil ante la verdeamarelha por eliminatorias, sorpresivamente pusiera en vilo a todo un proceso virtuoso informando que no sabía si seguía.

Indecisión que prolongó hasta no hace mucho, cuando afirmó que sigue hasta que el Chiqui Tapia diga lo contrario. O sea...

Después de eso, volvió a ambicionar, volvió a mostrar signos de desear ir por más.

Lionel Scaloni ya escribió páginas gloriosas e imborrables de la historia del fútbol argentino. En su rol de técnico, casi como el otro Lionel, el 10 más grande. Y la buena noticia es que en esta Copa América está de nuevo enfocado a ir por todo.

El que rompió todos los moldes, el que quemó todos los papeles. El que en la cima del mundo casi se baja. Hay más por ver.