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Ziembrowski: "La cuarentena nos hace entender que esto es la vida"

El multifacético y multipremiado actor, director y guionista Luis Ziembrowski logró combatir la angustia generada por la pandemia con creatividad, proyectos y solidaridad.

Jueves 22 de Octubre de 2020

A pocos días del inicio del aislamiento social, preventivo y obligatorio fue convocado junto a su mujer, la directora Paula Hernández, y su hija para filmar desde su casa el corto “Separado” de la película “Murciélagos”, que se puede ver en la web de Amnistía Internacional. Incursionó en un nuevo género en el ciclo Radioteatros AM750 y ensaya la obra “Blizzard” en el Teatro Cervantes.

El artista dialogó en exclusiva con ConTacto sobre sus proyectos, la cuarentena y la experiencia de hacer Hamlet en el Teatro San Martín, que contó con funciones accesibles.

En estos tiempos, la pregunta de rigor es ¿cómo estás llevando el aislamiento?

Es inimaginable haber llegado hasta acá desde marzo, pensando que todo se acababa relativamente pronto. También hay algo de lo humano, en relación al aguante, a la transformación, a la adaptación que se hizo evidente en esta pandemia. No podemos llamar que tenemos cuarentena; es un acto de responsabilidad personal, por uno, por lo otro, por el otro, por la otra, por le otre.

Lejos de quedarte quieto, encontraste alternativas para seguir creando en este momento complejo…

La angustia puede generar nuevas posibilidades de creación. En mi caso salí filmando una película acá adentro de mi casa. Empezaron a aparecer algunas repeticiones de obras que ya estaban registradas; tanto el Cervantes como el San Martín se adaptaron y empezaron a usar el streaming y en eso pude tener como ciertas entradas de plata. La verdad se hizo un agujero enorme, ya que desde el vamos sabíamos que nuestra actividad iba a ser una de las últimas aperturas. El encuentro con el público era inimaginable, lo es todavía, en relación a lo presencial. Eso llevó algún tiempo de asumirlo, de asimilarlo, que decante. Y en ese caso empezó a haber como mucha lectura de mi parte y llevar sosiego a mí y a los míos.

Una propuesta que te llegó en los últimos meses fue la de hacer radioteatro. ¿Cómo fue la experiencia de incursionar en ese género?

Es un género que se resucitó. Por suerte, apareció este proyecto en la radio AM750 del Grupo Octubre, organizado por Marina Glezer, que coordina y dirige el ciclo Radioteatros 750 y me invitaron a participar. Me habilitó una posibilidad creativa de adaptar un guión cinematográfico que tenía a solo ser escuchado. Es decir, no solamente actuar sino tratar de ser autor. También trabajé en la autoría con Martín Slipak de un nuevo capítulo y actuamos con él y Mónica Cabrera. El ciclo es los sábados a las 23 y después quedan colgados de la plataforma. El radioteatro me permitió tramas, narraciones y tensiones dramáticas expresadas de otra forma y eso me lleva a un estudio de la materia de otra manera. Al mismo tiempo sé que me falta el cuerpo.

Muchas obras de teatro y shows musicales fueron adaptados para hacerse a distancia y que el público tenga más opciones de entretenimiento sin salir de su casa. ¿Estás trabajando en alguna puesta en escena?

Estoy empezando a ensayar presencialmente en el Teatro Cervantes, que armó un ciclo interesante, de un concurso de obras cortas. Son ciclos que también van a ser colgados por streaming. Así que estamos trabajando con un elenco, dirigidos por Laura Fernández, con Luciano Suardi, Mara Bestelli y Tomás Wicz. Empezamos ensayando por Zoom y luego presencialmente con todos los protocolos.

¿Qué genera eso de volver a ensayar presencialmente?

Mucho nervio, mucha rareza. Después de ver a la familia de uno y a la china del supermercado empezar a salir, a estar en contacto… El radioteatro también se graba presencial en el Teatro Caras y Caretas, a dos metros cada uno, con todos los protocolos. Es una sensación que produce una especie de alteración rara. Está todo bastante protegido. Dicen que está todo bien, pero es muy extraño estar caminando en esta ciencia ficción que estamos viviendo sin saber si uno se apoyó mínimamente y se pegó un virus por ejemplo. Hay algo que se empieza a agitar, a mover. La ‘cuarentena’ excedida, de tanto tiempo, nos hace entender que esto es la vida, en principio. No sabemos cuándo va a cambiar.

También elegiste ayudar. ¿De qué se trata la iniciativa de hacer un plato demás y donarlo?

Es una actividad solidaria que creó una pediatra del Garrahan. La consigna me pareció precisa y preciosa: el tema de cocinar un plato demás y entregarlo. Eso lo hacemos todos los miércoles en una esquina. Cada vez se suma más gente y estamos entregando alrededor de 40 platos diarios. El tramado solidario es enorme, para contener una cantidad de gente que está caída, en la lona. La cuarentena también es pensar en los caídos. Un plato es simbólico, todos llevamos dos o tres.

¿Qué aprendiste en este tiempo diferente?

A convivir 24 x 24 con la familia, a la solidaridad interna, al estar funcionando como un equipo. Tengo una hija chica, está la escuela, las conexiones. Eso me lleva en lo cotidiano a inyectar una voluntad muy grande. Me acuerdo de un curso de dirección que hice con Jaime Cohen, que hablaba de que dentro de las herramientas de la dirección estaba la voluntad. En relación al teatro y al cine, el director es el creador que lleva adelante todo un gran equipo de gente para seguir. Esa voluntad en relación a estar del lado de una acción virtuosa, más que estar padeciendo el no poder. Eso me parece que es un gran aprendizaje en mi caso. No porque no lo haya tenido, sino porque lo tuve que poner muy adelante.

El año pasado protagonizaste una versión de Hamlet en el Teatro San Martín que formó parte de Teatros Accesibles (destinado a la inclusión de personas con discapacidad visual y auditiva). ¿Qué te pareció la experiencia?

Fue muy buena. Todo lo que tenga que ver con lo inclusivo es buenísimo. Que haya una tecnología que ayude sería el afán de la humanidad. Uno pretende que la tecnología ayude a que gente que tiene algunas carencias o capacidades especiales también pueda vivenciar de alguna manera un acontecimiento artístico. La verdad es que fue muy interesante. Recuerdo que en una de las funciones, un grupo de ciegos nos esperó a la salida y tenían un entusiasmo pavoroso. Estaban muy agradecidos, contentos y se notaba que estuvieron muy adentro de la obra, que pudieron percibirla. La obra teatral la completa el otro. La expresión provoca y genera un montón de estímulos, pero quien los recibe es el que produce la completad.

Funciones accesibles del CTBA

El ciclo Modos híbridos, de la Temporada 2020 del Complejo Teatral Buenos Aires, contará con funciones accesibles, a las que se pueden acceder a través de su plataforma digital. La obra “El barco” cuenta con audiointroducción (una síntesis de la obra, los personajes, la ambientación y el vestuario) y audiodescripción (locución detallada para informar, ubicar y contextualizar sobre lo que está sucediendo en escena).

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