Martes 16 de Junio de 2009
María Juana.— "Aunque las autoridades y la amplitud del espectro político está al tanto de la situación de Sabb SA, todos miran para otro lado", dijo el secretario adjunto de la Unión Obrera Metalúrgica, seccional Rafaela, Rubén Santiago. Con esa frase abrió el diálogo con LaCapital para reseñar la crisis que afecta a los empleados de la primera fábrica de vagones ferroviarios del país.
"Estamos a la espera de ver quién se digna a intervenir en esta crisis que lleva ya muchos años", dijo Santiago y señaló que actualmente los operarios se encuentran en "virtual estado de abandono", les adeudan dos meses de sueldo, aguinaldo y aportes de varios meses.
Aunque a la fábrica se encuentran ligados más de cien empleados, actualmente hay unos 35 ocupados.
"Los tiempos de la política no son los de los trabajadores", dijo Santiago y enfatizó que las autoridades provinciales "actuaron con reflejos diferentes" cuando intervinieron para salvar la autopartista Mahle.
La firma Sabb posee talleres en esta localidad —de 30 mil metros cuadrados cubiertos—, que antaño albergaron a más de mil trabajadores.
Fundada por Juan Bautista Buriasco en 1950, alcanzó prestigio a nivel internacional en la construcción de vagones ferroviarios. A comienzos de los ‘90 la compañía entró en crisis y fue vendida.
Los nuevos propietarios, Diego Lamédica y Roberto Lugo, "compraron la empresa con más intenciones de captar créditos que de reactivarla", expresó Santiago.
En 2006 Sabb firmó un contrato para construir doce barcazas de transporte naval con New Harbour Co. Inc. para el traslado de material férreo para Ternium Siderar desde Corumbá (Brasil) hasta San Nicolás. Con ese futuro por delante ingresaron más empleados, se adaptaron los talleres a la línea de producción serial y se inauguró el puerto de ensamble y botadura en el sur de Rosario.
Si bien se construyeron algunas embarcaciones de 346 toneladas, el proyecto no llegó a buen puerto. El contrato no se cumplió. Según los dirigentes sindicales, "la informalidad de los propietarios de Sabb" hizo que cayeran los negocios con la acería más poderosa de la Argentina y con ellos la ilusión de los trabajadores.