El análisis de Marcelo Maisonnave sobre la estrategia arancelaria de Estados Unidos
Miércoles 11 de Junio de 2025
Para el abogado rosarino Marcelo Maisonnave, docente en Derecho Constitucional y Derechos Humanos en la UNR y magíster en Derechos Humanos por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, México, las nuevas medidas arancelarias anunciadas por Donald Trump no son una sorpresa. Más bien, las considera un episodio más dentro de una larga disputa geoeconómica que lleva años gestándose y que involucra no solo a China, sino a toda la arquitectura económica global.
Maisonnave analiza el anuncio del 2 de abril de 2025 como una escalada más en lo que define como una “guerra comercial de nueva generación”. A su entender, la estrategia arancelaria de Trump representa una profundización de políticas ya esbozadas durante su primer mandato y también durante la presidencia de Joe Biden. Pero advierte que el contexto actual marca una diferencia significativa: un escenario global donde el poder estadounidense atraviesa un declive relativo, donde China y otras economías emergentes ganan terreno aceleradamente.
“El anuncio de Trump no es un hecho aislado”, explica. “Es un punto dentro de un proceso más amplio que lleva al menos una década. Lo que hace ahora es inaugurar una nueva fase, más agresiva, más disruptiva, que busca reestructurar el orden económico global desde una lógica más unilateral”.
Maisonnave pone el foco en una serie de indicadores que, desde su perspectiva, dan cuenta del retroceso relativo de Estados Unidos en el sistema económico global. Por ejemplo, señala que en 1985 EE.UU. representaba cerca del 40% del PBI mundial, mientras que en 2024 ese porcentaje se redujo al 26%. También menciona que el peso del sector industrial estadounidense, que décadas atrás explicaba el 30% de su economía, hoy apenas alcanza el 10%. “Mientras tanto, China representa más del 30% del PBI manufacturero mundial; EE.UU. está por debajo del 17%”, agrega.
En ese marco, el déficit comercial con China aparece como otro factor clave para entender el nuevo impulso arancelario. “En una relación comercial bilateral que ronda los 600 mil millones de dólares, Estados Unidos importa cerca de 450 mil millones desde China, mientras que exporta apenas entre 150 mil y 200 mil millones. Es decir, un déficit cercano a los 300 mil millones”, detalla Maisonnave.
Pero el trasfondo, aclara, no es meramente económico. “Lo que está en juego es un cambio estructural del sistema mundial. Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, y especialmente tras la caída del Muro de Berlín y la disolución de la URSS, Estados Unidos se posicionó como la potencia hegemónica. Ese orden unipolar ya no existe. Hoy estamos en un mundo mucho más disputado, con potencias emergentes que exigen un nuevo reparto del poder”, remarca.
En este nuevo escenario, el abogado y docente, identifica a Stephen Miran como uno de los cerebros detrás de la política económica de Trump. Miran, doctor en economía por Harvard, es el actual presidente del Consejo de Asesores Económicos del gobierno republicano. Según Maisonnave, Miran no sólo impulsa los aranceles como herramienta de defensa comercial, sino como instrumento de política exterior. “Plantea que Estados Unidos soporta un costo excesivo por ser el garante de la defensa global. Por eso, dice, los países aliados deben asumir más responsabilidades, también en términos financieros. Por eso los aranceles se aplican incluso sobre países amigos, salvo excepciones puntuales como México o Canadá”, detalla.
Maisonnave insiste en que esta ofensiva tiene múltiples objetivos. Por un lado, reducir el déficit fiscal y comercial. Por otro, presionar a sus socios estratégicos para renegociar condiciones bilaterales. “Es una lógica de máxima presión: imponer para luego negociar. No apunta tanto a resultados inmediatos sino a reconfigurar las relaciones internacionales. Trump utiliza los aranceles como moneda de cambio”, afirma.
Consultado sobre las reacciones de otros países, el docente de la UNR explica que la respuesta ha sido dispar. China, en particular, ha respondido con fuerza. En abril, el gobierno chino publicó un “libro blanco” donde acusa a Estados Unidos de actuar en contra de los principios del libre comercio, de la economía de mercado y del multilateralismo. Según ese documento, EE.UU. ya impuso aranceles sobre exportaciones chinas por más de 500.000 millones de dólares desde 2018. Además, China tomó medidas espejo: restricciones a la exportación de tierras raras (minerales clave para la industria tecnológica y militar), limitaciones a las inversiones estadounidenses y represalias sobre productos agrícolas.
“China tiene espalda para aguantar una guerra comercial prolongada”, afirma. “Tiene recursos, tecnología, inserción internacional y sobre todo un mercado interno que representa el 56% de su PBI. Le queda mucho margen para crecer internamente”.
En ese marco, Maisonnave sostiene que Trump también busca forzar a países como Japón, Corea del Sur, incluso a la Unión Europea, a renegociar sus lazos con Washington. “A esos países les será más difícil resistir la presión estadounidense porque tienen una dependencia comercial o militar más marcada”, explica.
Respecto de la Unión Europea, el análisis es claro: “Es una de las regiones más afectadas. En 2024 exportó bienes a EEUU por más de 530 mil millones de euros, con un superávit comercial de 200 mil millones. Eso es lo que Trump busca revertir”. Si bien hubo una respuesta inicial con aranceles en represalia, estos fueron suspendidos tras el anuncio estadounidense de una tregua de 90 días para negociar.
También se refirió a México, principal socio comercial de Estados Unidos. “Trump había impuesto aranceles del 25%, pero los congeló en marzo. La relación con México está condicionada por la migración y el comercio, pero también por una fuerte interdependencia económica”, explica Maisonnave. Destaca además la postura de la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum Pardo, “muy firme pero moderada”, evitando confrontaciones abiertas y priorizando el diálogo técnico.
Sobre los efectos internos de estas medidas, se muestra escéptico. Aclara que si bien podrían tener un impacto positivo en las cuentas fiscales a corto plazo, es improbable que logren reindustrializar el país de forma sostenida. “La desindustrialización lleva décadas. Las empresas más importantes ya no son manufactureras, sino tecnológicas, que demandan poco empleo. El modelo productivo cambió. Y además, muchas fábricas se mudaron a México. Hoy no se ve cómo podrían volver”.
Tampoco descarta efectos inflacionarios. “Si suben los aranceles, suben los costos internos. Eso puede afectar el poder adquisitivo de los consumidores, encarecer insumos y comprometer la competitividad de las empresas locales”, advierte.
Finalmente, señala que la estrategia de Trump también representa una apuesta arriesgada sobre el rol del dólar. “Limitar el flujo de dólares al exterior y concentrarlo en EE.UU. podría fortalecer la moneda, pero también debilitar su hegemonía global”, analiza.
La incertidumbre, concluye, es el factor dominante en esta etapa. “Trump busca patear el tablero, forzar negociaciones caso por caso. Pero los efectos reales todavía están por verse. El escenario es volátil, y el margen de maniobra norteamericano no es el de hace treinta años”, cierra Marcelo Maisonave, dejando abierta la pregunta sobre el futuro del orden económico internacional.