El mercado proyecta el mayor superávit comercial de la historia: qué hay detrás del número

El mercado proyecta un superávit comercial récord para 2026, impulsado por exportaciones históricas y una caída de importaciones que abre interrogantes.

12:16 hs - Martes 15 de Septiembre de 2026

El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central publicado el 4 de septiembre trae, entre sus datos, una proyección que en cualquier otro contexto generaría euforia sin matices: el mercado espera que Argentina cierre 2026 con un superávit comercial de 25.034 millones de dólares. Sería el mayor saldo positivo de la balanza comercial en toda la historia del país. Pero los números desagregados que sostienen esa cifra cuentan una historia más compleja que la del simple récord.

El número y su contexto histórico

Para dimensionar la proyección hay que ponerla en perspectiva. El saldo comercial esperado de 25.034 millones de dólares superaría los 18.899 millones registrados en 2024 —hasta ahora el valor más elevado de la historia según el INDEC— y prácticamente duplicaría el superávit de 11.286 millones registrado en 2025.

La expectativa además mejoró durante el año de manera sostenida. En diciembre de 2025, el REM proyectaba para este año un superávit de apenas 10.965 millones de dólares. Desde entonces, la estimación fue revisada al alza mes a mes, hasta llegar a los 25.034 millones del relevamiento de agosto, un salto de más del 128% en apenas nueve meses de proyecciones.

El acumulado hasta julio muestra que el ritmo es real: el saldo comercial entre enero y julio de 2026 alcanzó 16.079 millones de dólares, con exportaciones por 58.365 millones e importaciones por 42.286 millones. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, ese saldo acumulado ya supera ampliamente lo que el REM proyectaba hacia abril.

Las dos caras del saldo

Un superávit comercial se construye por dos vías: exportando más o importando menos. Lo que ocurre en 2026 combina ambas, pero con un peso asimétrico que vale la pena examinar.

Las exportaciones FOB proyectadas para todo el año ascienden a 100.895 millones de dólares, una estimación que representa un incremento de 688 millones respecto de la encuesta anterior del REM. Del lado de las importaciones, la expectativa se ubicó en 75.861 millones de dólares CIF, lo que implica una reducción de 912 millones frente a la proyección del REM previo.

El dato exportador es genuinamente histórico: superar la barrera de los 100.000 millones de dólares anuales en ventas al exterior sería un hito sin precedentes para la economía argentina. Pero la contracción importadora tiene una lectura que va más allá del equilibrio externo.

El retroceso de las cantidades importadas fue generalizado en todos los meses de 2026, con un acumulado de 10,8%. Se destacaron las bajas en combustibles y lubricantes, piezas y accesorios para bienes de capital y bienes intermedios. Según la consultora Invecq, "todos los bienes vinculados a la actividad económica retrocedieron, a excepción de energía, que se explica por el cambio estructural de Argentina".

La lectura que surge de esa caída es incómoda para el festejo sin reservas. Desde el CEPEC señalaron que en términos macro el superávit comercial se explica más por la caída de las importaciones que por un boom exportador estructural. "Esto suele estar asociado a menor demanda interna, menor inversión y menor producción industrial. Cuando las importaciones de bienes intermedios y de capital caen con fuerza, el mensaje es claro: la actividad económica está perdiendo dinamismo", advirtieron.

El propio REM de agosto confirma esa señal en sus proyecciones de actividad: el conjunto de analistas estimó que el Producto ajustado por estacionalidad se habría contraído 0,9% en el segundo trimestre de 2026, aunque proyectan una recuperación de 1,1% para el tercer trimestre y de 1,3% para el cuarto.

El crecimiento exportador que sostiene la mitad de la ecuación tiene motores bien identificados. El rubro combustibles y energía se distinguió con un salto del 167,1% interanual en mayo, con volúmenes que aumentaron 78,5% y precios que subieron 49,9%. Vaca Muerta es el factor estructural detrás de ese número: la expansión de la producción de petróleo y gas convierte a la Argentina en exportador neto de energía después de décadas de ser importador.

El agro aporta el otro pilar. La consultora LCG proyecta que el país cerrará 2026 con exportaciones totales por 103.740 millones de dólares, lo que representa un salto de 16.600 millones respecto a 2025 y deja atrás el récord anterior de 88.846 millones registrado en 2022. El sector primario lidera esa expansión.

Para el Gran Rosario, polo agroexportador que concentra cerca del 80% de las exportaciones del complejo sojero, esos números se traducen en movimiento portuario sostenido a lo largo del año. Las terminales de San Lorenzo, Timbúes y Puerto General San Martín operaron con alta intensidad durante la primera mitad del año, con embarques de aceite, harina y pellets de soja que empujaron los valores exportados.

Medido como porcentaje del PBI, el saldo favorable proyectado para 2026 representaría un 3,3%, por debajo de los máximos históricos registrados entre 2006 y 2009, cuando promedió el 5,1% anual, y de los valores observados entre 2019 y 2021, en contextos de recesión o pandemia. Es decir: en términos absolutos es un récord; en términos relativos al tamaño de la economía, no.

La pregunta de fondo para el sector exportador es si este superávit es la antesala de un ciclo virtuoso -más dólares, más reservas, más estabilidad cambiaria, más inversión- o si parte de su magnitud se explica por un mercado interno que todavía no termina de recuperarse. Las dos cosas pueden ser verdad al mismo tiempo.

Lo que el REM de agosto deja en claro es que las expectativas del mercado sobre el frente externo argentino mejoraron de manera sostenida a lo largo del año. Si la proyección de 25.034 millones se confirma en diciembre, será un dato que marcará los libros de historia del comercio exterior del país. El interrogante es qué economía doméstica acompañará ese festejo.