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Nadie respeta al prójimo en las calles rosarinas

Evidentemente no aprenderemos a respetar al prójimo. Hacemos lo que queremos y nadie nos dice nada. Esto es sólo uno de los ejemplos cotidianos del cual nos vamos inmunizando hasta tal punto de ver que si no lo hacemos también, caemos en el ridículo.

Lunes 25 de Agosto de 2008

Evidentemente no aprenderemos a respetar al prójimo. Hacemos lo que queremos y nadie nos dice nada. Esto es sólo uno de los ejemplos cotidianos del cual nos vamos inmunizando hasta tal punto de ver que si no lo hacemos también, caemos en el ridículo. En 3 de Febrero y Oroño esto es pan de cada día, con una frecuencia de 30 segundos entre semáforo y semáforo pisando la senda peatonal o parándose en medio de bulevar Oroño.

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