Lunes 30 de Agosto de 2010
Chapuy.— En 2007 la Organización No Gubernamental (ONG), Responde, publicó
un trabajo que daba cuenta de los riesgos de extinción de alrededor de 600 pequeños poblados de la
Argentina. Entre ellos unos 40 de la provincia; uno de ellos era Chapuy. Hoy esa localidad goza de
pleno empleo, es difícil conseguir un terreno para edificar y varias empresas agropecuarias se
radicaron allí. Además en pocos años duplicó su población que pasó de 600 habitantes a los más de
mil con los que cuenta en la actualidad. Un verdadero boom productivo.
La bonanza por la que atraviesa el campo en la zona y la ubicación
estratégica de esta comunidad lograron convertir a Chapuy. Es que se encuentra enclavada en la
intersección de dos importantes rutas; la nacional 8 y la provincial 90 que la conecta con la
portuaria Villa Constitución. Se encuentra a unos 170 kilómetros de Rosario y no para de crecer.
La variación intercensal es clave a la hora de determinar qué pueblo se
encuentra en vías de extinción. En los censos de 1980, 1991 y 2001 uno de los parámetros para
considerar ese riesgo es la falta de aumento en la población.
Más de mil habitantes. Oficialmente eso ocurría con Chapuy, aunque el boom del
campo y la reactivación económica “hicieron que este pueblo creciera de 600 a más 1.000
habitantes en los últimos seis años”, dijo el presidente comunal Jorge Marmiroli.
La definición del riesgo surgió del trabajo de investigación
“Poblados en vías de desaparición en la República Argentina”, en el que se identificó a
430 poblados a los que se considera en vías de desaparición. La cifra fue actualizada por el censo
de 2001, que la elevó a 602, incluido Chapuy.
Lo cierto es que en los últimos años, varias fueron las empresas que
decidieron radicarse allí. Básicamente por su ubicación y también por las posibilidades que brindan
a los inversores desde el Ejecutivo; tales como flexibilización impositiva y grandes posibilidades
de acceder a uno terreno.
Además en 2007 se habilitó el tramo de ruta 90 que conecta a esa
localidad con Melincué. Antes era una ruta sumamente intransitable pero con la nueva arteria,
inaugurada ese año, las chances productivas se acrecentaron y de manera por cierto.
“No hay desempleo”. Actualmente hay varios emprendimientos
vinculados al sector agrario que generaron un boom de empleo en la localidad. Al punto tal que
desde la comuna sostienen con orgullo que “en el pueblo no hay desempleo y el que no trabaja
es porque no quiere y no porque falte trabajo”.
Según Marmirolli “otra de las cualidades es que la gente que
quiere venir a vivir a Chapuy puede conseguir su propia casa en un plazo no mayor a los 20 meses.
Desde que asumimos, en 1997, se construyeron más de cien casas; algo que nunca antes había ocurrido
en la historia de Chapuy”.
En el departamento General López de la provincia, la ONG detectó cinco
pequeños poblados. La Chispa, Lazzarino, Araon Castellanos, San Francisco y Chapuy. Todos por
debajo de los mil habitantes y en condiciones desfavorables para lograr un crecimiento sostenido.
Sin embargo el boom del campo, desde 2004 en adelante, hizo que volvieran a respirar. Aunque claro,
no todos tuvieron la suerte de Chapuy.
Terrenos. En Chapuy el boom inmobiliario llegó para no irse; al menos eso indica la realidad. Muchos vecinos de Venado Tuerto, ubicado a 25 kilómetros de ese pueblo, decidieron comprar terrenos y hasta construir sus propias casas. Es que el mejor patrimonio de Chapuy es la seguridad. Otro es la proximidad con Venado. “Prácticamente es un barrio venadense y mucha gente piensa venir a vivir acá”, detalló Marmiroli.
Acceder a la casa. Sin embargo no todo se acota a venadenses. “Acá
viene gente de todos pueblos vecinos y les garantizamos que si hacen todos los papeles
correspondientes, en menos de dos años pueden acceder a la casa propia. Muchas de esas viviendas
las construimos desde la comuna”, dijo el mandatario.
Otra de las características de Chapuy es que “ya casi hicimos
cordón cuneta en todas las calles y además donde no hay pavimento, pudimos colocar piedra caliza
por lo que prácticamente no hay calles de tierra”, remarcó el mandatario Marmirolli, quien
está al frente de la comuna desde el año 1997.
Pueblos chicos. Lazzarino está a varios kilómetros de la ruta 33 y enclavado en
una zona puramente rural. En idéntica situación se halla San Francisco de Santa Fe que está a 25
kilómetros de Venado. Para llegar hasta allí hay que desandar un camino de tierra donde no siempre
las condiciones son de transitabilidad; fundamentalmente los días de lluvia en los que el pueblo
queda aislado.
En Araón Castellano la situación es similar aunque con algunas aristas.
Se encuentra a pocos kilómetros de la ruta nacional 7 pero padeció las inclemencias de la
inundación de la laguna La Picasa. Prácticamente estuvo a punto de desaparecer a comienzos de ésta
década. Hoy la realidad no es ni por asomo a la de esos años pero tampoco logró crecer
sostenidamente como Chapuy.
La Chispa se encuentra a unos quince kilómetros de Murphy; que está
ubicada a la vera de la ruta 33. Allí viven alrededor de 400 habitantes. La conexión con otras
localidades es a través de caminos rurales; muchas veces en pocas condiciones de transitar. Esa
circunstancia fue crucial para evitar el desarrollo de esta localidad que a pesar de su potencial
agrícola, nunca logró aumentar la cantidad de pobladores.