Central se vio en el espejo de jugar sin Di María ante un rival equiparable y la imagen no le gustó

Di María fue al banco, ni siquiera entró y Central se encontró ante un Independiente Rivadavia que le tiró la chapa de líder encima. Una complicación antes de la Copa

00:16 hs - Lunes 23 de Marzo de 2026

Central se vio en su propio espejo y la imagen no le gustó. Otra vez, pero mucho más acentuado y ante un rival como Independiente Rivadavia que le servía de gran medida, vio como sin su jugador estrella no es tan confiable. En Mendoza no solo Ángel Di María no jugó sino que fue al banco y no entró. Y no encontró revulsivos, se fue diluyendo en sus errores y en las buenas intenciones, que no tuvieron final en el arco de enfrente y sufrió en el propio.

Que Ángel Di María es hoy el mejor jugador del fútbol argentino y lo tiene Central no hay ninguna duda. Porque, como ante Argentinos, el equipo de Almirón fue más terrenal, su intento de juego fluido y pelota al pie no tuvo final, y encima se expuso a errores que ante un rival importante como Independiente Rivadavia que hicieron un combo letal.

Por eso los golpazos que recibió hasta en buenos momentos, por eso los cambios que no incluyeron a Angelito lo mejoraron en su peor momento pero no fue suficiente. Por eso esta derrota que no le permite relajarse de cara a los play offs del Apertura, por los que deberá seguir peleando en paralelo con el inicio de la Copa Libertadores.

En eso, el espejo con su rival lo expuso más. El equipo de Berti también hará Copa, también hizo varios cambios en el Gargantini para enfrentar a Central y le ganó con autoridad, la de un líder que quiere escribir historia grande.

>>Leer más: Central y una visita a Independiente Rivadavia que puede dejarlo on fire para el apretado abril

Un comienzo canalla pero con gol local

>>Leer más: Central, ya en Mendoza con novedades: Di María de titular y Broun atendiendo a todo el mundo

Central desarmó rápido el ímpetu con el que salió el local, Y lo hizo haciéndose de la pelota e involucrando a todo el mundo en una tenencia para nada inocua. Bastó la primera aproximación para demostrarle que lo suyo iba en serio.

Así, de una salida desde el fondo que pasó por varios, llegó la gran habilitación de Ibarra para Veliz, que en vez de elegir patear, intentó eludir al arquero y perdió ángulo y chance.

Pol en el rol de Di María

Con Pol Fernández asumiendo rápido el rol que dejaba Di María, buscó buenas asociación con Enzo Giménez, mientras que Pizarro hacía lo propio con Campaz por la otra banda. Así generó córners y en uno de ellos el cabezazo del paraguayo se fue apenas alto.

Pero en esa misma acción, Ávila quedó tendido en el piso, le costó recuperarse y al toque quedó de nuevo en el piso al intentar cerrar en la punta izquierda, lo que valió la bronca de Almirón, reprendida por Echavarría.

Fue todo un alerta, porque Ávila pareció irse de partido, otra vez no pudo hacerse fuerte detrás de Sández y mandó la pelota al lateral en la siguiente acción. De esa ejecución al área de Bonifacio, llegó el mal despeje de Franco Ibarra al medio y Luciano Gómez, como una tromba, marcaba un sorpresivo 1 a 0 para el local de afuera del área, en pleno dominio auriazul.

De nuevo la misma historia

Central pareció absorber rápido el golpe, otra vez monopolizando el balón y haciéndolo circular con precisión y velocidad de un lado a otro. Pero otra vez no volvió a quedar inmune de sus errores.

>>Leer más: Central mostró su peor cara y dejó atrás una racha que traía como pilar de la buena campaña

Villa dio el aviso ganándole el primer mano a mano a Ovando, la pelota apenas la despejaron hacia el otro sector, Atencio la metió atrás y Sartori, con el arco a su disposición remató, quedando entre las piernas de Ledesma.

Al toque, el que hasta ahí hacía todo con prolijidad en su regreso después de varias semanas, le pifió feo y le sirvió el segundo a Independiente Rivadavia. Mallo prácticamente le dio el pase a Arce, al que solo le quedó ir mano a mano y definir alto, sobre la humanidad de Ledesma. El 2 a 0 era casi como un golpe de nocaut. Y hasta el final del primer tiempo, esa fue la sensación. Ya Pol no era Fideo y al resto le costaba asumir el mismo rol.

Quedó claro que Central precisaba no solo barajar y dar de nuevo en el complemento, sino un golpe anímico fundamentalmente. Porque su propuesta de juego pareció la mejor para la ocasión, pero dos distracciones le costaron carísimo. Y ese revulsivo, claro, debía ser Di María.

A Di María al final lo guardó

Pero pareció que el riesgo era demasiado de hacerlo jugar y la obligación mucha. Y a falta de media hora entraron Copetti para acompañar a Veliz y Duarte para hacer lo que no pudo Gimènez por la banda. Salieron los que fueron novedad en el equipo titular: Mallo y Pol.

Y Central apareció con más punch, pero sin final de jugada. Por eso el remate de Veliz imperfecto, el centro de gol de Duarte que terminó en las manos del arquero y el remate de Campaz que devolvió el uno local.

Pero como le pasó en ese inicio, esa falta de precisión para terminar las jugadas le pasaron factura. O más bien, confirmaban la factura que ya había pagado en el primer tiempo.

Se fue apagando Central, Almirón no daba señales de arriesgar a Di María y la resignación ganó la escena. Dejándole una imagen incómoda, la de un equipo que no pudo resolver esa ausencia. Pagó costo, que más allá del número de una derrota, deberá estar atento a corregir en un futuro inmediato donde, con Copa encima, tal vez repita el escenario sin su as de espada en cancha.