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Casilda: piden el traslado de dos condenados por matar a un joven

Reclamo de familiares y amigos del joven asesinado. Los sentenciados a 20 años de prisión continúan en la UR-IV pese al pedido formulado al Juzgado de Sentencia Nº 4 de Rosario.  

Martes 26 de Agosto de 2014

Familiares y amigos de un muchacho casildense que fue asesinado salvajemente hace tres años se movilizaron para reclamar que los homicidas que aún están alojados en la alcaidía de la UR-IV de policía del departamento Caseros sean trasladados a un penal carcelario para purgar su pena.

Adrián Alonso, de 20 años, y Damián Pinat, de 22, fueron sentenciados en un juicio abreviado a 20 años de prisión por haber matado a golpes a Maximiliano Fabián Storani en agosto de 2011. Sin embargo a casi dos meses y medio del acordado fallo todavía siguen detenidos en Casilda, pese al pedido formulado al Juzgado de Sentencia número 4 de Rosario para que ordene el cumplimiento de las reclusiones carcelarias. "Dicen que los van a mandar a la cárcel de Piñero o Coronda pero aún estamos esperando y no pasa nada", dijo la madre de la víctima, Lorena Cabrera, para luego expresar "el dolor e impotencia" que le genera la situación más aún cuando la condena quedó firme.

Así lo manifestó en la plaza de los Mástiles de Casilda junto a su ex pareja y papá de Maxi, Marcelo Storani, y otros familiares y allegados que visibilizaron el problema en el marco de una convocatoria que reunió menos público del esperado a causa del mal tiempo. Pero ello no fue impedimento para expresar el descontento. Tras la lectura de una nota hecha por el grupo Casilda de Pie en demanda del traslado de los homicidas, Cabrera dijo a LaCapital "no estar pidiendo nada de otro mundo sino algo justo, porque no puede ser que sigan dando vueltas para hacer cumplir lo que corresponde".

"Estos asesinos —disparó— que mataron a mi hijo y nos arruinaron la vida, en vez de haber sido trasladados a una cárcel siguen piolas en la alcaidía de Casilda. Es terrible tener que soportar esta situación y más aún verle la cara como me sucedió hace un tiempo cuando fui al Hospital San Carlos y cruce a uno de ellos ya que la policía lo había llevado para ser atendido por un tema de salud".

Si bien la condena de los homicidas fue convenida en un juicio abreviado, Cabrera asegura que ella nunca estuvo de acuerdo con lo resuelto. "Yo quería que le den prisión perpetua porque de los 20 años que arreglaron de pena le quedan 17, y seguramente van a salir antes en libertad por el beneficio de los dos tercios de la condena o algo similar, mientras que seguiremos sufriendo la injusticia de que nos hayan sacado a Maxi de la forma más cruel. Lo mataron como a un perro y le robaron la vida y los sueños que tenía".

Padecer. Tras ser buscado 22 días luego de que sus familiares denunciaran su desaparición el 11 de agosto de 2011, Maximiliano, quien tenía 19 años, fue hallado sin vida el 2 de septiembre en un terreno baldío lindante a un comercio de venta de equipos de GNC, situado en la esquina de Catamarca y bulevar Ovidio Lagos.

El joven, que murió por "politraumatismos derivados de una golpiza y de un contundente golpe en la cabeza con un ladrillo", no pudo defenderse ante la cantidad de atacantes, por ser de noche y por su personalidad, ya que tenía problemas madurativos.

Alonso y Pinat fueron detenidos horas después del hallazgo y acusados por el delito de homicidio calificado con alevosía, agravado por la participación de un menor y por el robo del teléfono celular de la víctima, que fue el origen del asesinato. Al poco tiempo fueron procesados y junto a ellos también fue imputado en primera instancia Gustavo Blásquez, de 19 años, a quien le achacaron encubrimiento agravado ya que trocó el teléfono sustraído a la víctima con Alonso.

La Cámara Penal de Rosario confirmó los procesamientos en mayo de 2013 y el 13 de junio pasado la situación de Alonso y Pinat fue resuelta por medio de un proceso abreviado que derivó en una sentencia de 20 años de prisión.

El caso conmocionó a la ciudad que hasta último momento tuvo la esperanza de que Maxi apareciera con vida pero la historia terminó de la peor manera.

El cuerpo lo encontraron oculto en el fondo de un terreno en medio de un cañaveral y cuando fue hallado estaba en avanzado estado de descomposición y en algunas partes literalmente comido por perros. Un crimen absurdo y atroz y que sigue presente en la memoria colectiva de los casildenses.

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