Cartas de lectores

Yo quiero un país en serio

Donde exista el derecho a huelga y también el derecho a trabajar.

Domingo 09 de Junio de 2019

Donde exista el derecho a huelga y también el derecho a trabajar. Donde se pueda protestar trabajando el doble y no haciendo perder millones al país que se encuentra hoy “quebrado”. Donde se respete a la figura presidencial que el pueblo eligió, aunque no sea el que yo elegí y convivamos con el disenso sin que el otro se transforme en mi enemigo. Esa es la democracia. Y la mayoría es la que elige su gobernante, me guste o no. Donde no pare el transporte, sino que haga huelga el que realmente quiere protestar de esa manera y no presionado por acciones coercitivas violentas. Un país donde el presidente actual, el pasado o el que quiera serlo, no pueda postularse y no tenga fueros que lo protejan de causas judiciales sin resolución. Un país que retire de su cargo a jueces de quienes se duda de su transparencia e idoneidad y sólo se nombre a aquellos que tengan una conducta neutral apolítica e intachable. Un país donde cada ciudadano tenga la posibilidad de denunciar y se multe a otro ciudadano por cualquier acto violento contra otra persona en la vía pública, o contra cualquier patrimonio cultural, monumento, naturaleza, ecología. Un país donde el contrato social se respete y el policía cuide (no mate). Que los gobernantes gobiernen (no roben); el científico investigue (no que su lucha sea llegar a fin de mes). El que delinque vaya preso y que preso tenga la posibilidad de rehabilitarse pero que las condenas se cumplan. Que los impuestos se paguen y vuelvan en servicios. Que el sistema de salud funcione y tenga presupuesto para impartir salud integralmente al servicio de las necesidades de las personas y, sobre todo, que el Estado “enseñe a pescar” dando igualdad de oportunidades a todos por igual. Que los científicos y maestros tengan el presupuesto garantizado para que la ciencia y la educación sean la prioridad número uno e indiscutidas ambas. Un país donde se preserve la vida, se eduque con criterio el cuidado del propio cuerpo y la sexualidad, que se garantice la anticoncepción y se contemple y repare la desesperación de una mujer que decide abortar, dándole cuidado e información y no condena y penalización, ante lo que el mismo Estado no cuida ni propone. Y puedo seguir. Yo quiero un país en serio.

Teresa M. Cleris

DNI 14.222.287

Agradecimiento al Pami Rosario

En esta oportunidad quisiera agradecer a la institución del Pami Rosario y al sanatorio de calle Dorrego por la gran atención recibida. Destacamos el compromiso, la vocación, calidez humana y rapidez en resolver en pos de la recuperación en la patología cardiológica de mi padre, Alberto Ledesma, y el bienestar de mi madre, María Ester Quiroga, residiendo de ahora en más en un geriátrico.

Verónica Ledesma

DNI 26.662.317

Nuestro futuro y el de la Patria

Estamos en época de elecciones. Mientras navegué por los mares, tuvimos varios gobiernos. El de Carlos Menem no fue un ejemplo. Los gobiernos de los Kirchner, dejando la República en estado deplorable económicamente y seguridad, nos han dividido como pueblo, que supo ser solidario y educado. Lo más grave es que una mayoría no llega a fin de mes. La seguridad está en su peor momento, basta leer el diario o ver noticias por TV. Tenemos gran cantidad de candidatos a gobernarnos, y dudo de que los que tienen juicios por mal manejo de sus pasadas actuaciones políticas vuelvan a gobernarnos. Pero a gran parte del electorado no le interesa el pasado y los motivos para seguir en decadencia. Para un análisis simplista, pienso en un hogar mal dirigido, que llega a gastar más de lo que entra. Pide prestado y los intereses lo obligan a hipotecarse. Si se analiza fríamente, el porvenir de ese hogar sólo llegará a ser feliz si somos solidarios, con el trabajo de todos, sin excepciones. Hemos vivido envueltos en el optimismo, que somos una potencia rica. Es verdad, antiguamente. Cuando aparecieron los políticos que se convencieron que desempeñar un servicio público era salir millonarios, nosotros, el pueblo, perdimos por goleada. Analizar no es estar contra nadie. Es un análisis de cómo estamos y el por qué. Cada ciudadano es responsable de saber votar. Se elige por cuatro años. El voto del pueblo es nuestro futuro y el de la Patria.

Carlos Borisenko

DNI 4.340.294

Las víctimas también somos humanos

Me causaron una profunda indignación las declaraciones del abogado Santiago Bereciartúa en el diario del día 3 de junio. ¡Hablar de “vecinocracia”, convirtiendo a las víctimas en victimarios! Y viceversa, por supuesto. Lo cierto es que quienes respetamos las leyes estamos totalmente indefensos. Nadie niega que existen casos de abuso dentro de las fuerzas de seguridad, sean nacionales o provinciales. Pero por parte de legisladores, jueces y defensores de derechos humanos (de quienes delinquen únicamente) se ha erigido una compleja trama que garantiza la impunidad de aquéllos que desprecian la vida, la integridad física o los bienes de sus víctimas. Trabajo en la zona de bancos, y veo a quienes estos protegidos del sistema atacan: ancianos, discapacitados, cualquiera que esté indefenso frente a su violencia. El señor Bereciartúa bien podría robar unos pocos minutos del tiempo que le dedica a proteger a los victimarios para pensar, aunque sea un poco, en las víctimas. En mi caso, que padezco de distrofia muscular, he sido asaltado a punta de cuchillo (tengo sendas cicatrices en índice y mayor de la mano derecha para recordármelo), y en dos ocasiones intentaron abrirme la mochila en pleno centro. La primera vez fue un grupo de pungas, como se les llama, que el día anterior habían sido detenidos por la policía frente a mis ojos en posesión de unos siete celulares cuyo origen no pudieron justificar. A mi madre dos motochorros la arrastraron 10 metros por la calle para quitarle la cartera. No recuerdo que al señor Bereciartúa se le moviera un pelo por casos similares. No lo olvide: las víctimas también somos humanos y tenemos derechos.

Juan Pablo Zucco

Ni una menos, quinta marcha

Algo me sugiere que las cuatro marchas anteriores no surtieron efecto. Más muertes de mujeres, más violencia de género en respuesta a estas curiosas e histéricas movilizaciones, casi histriónicas. Un desfile de cuerpos semidesnudos, cual tributo tribal hacia quien motiva el reclamo, hace dudar de alguna inteligencia, o al menos previsión. El mostrarse no empodera ni la furia garantiza alguna victoria cuando la fuerza bruta da pie a una marcha. ¿Cuándo nos embrutecimos tanto las mujeres a riesgo de haber cedido dignidad y respeto? Porque convengamos, señoras, chicas, niñas, que de esta forma, bajo esta conducta y con esta imagen, no lo generan.

Karina Zerillo Cazzaro

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