Cartas de lectores

Vivir en Rosario no era tan malo

Nací y me crié en esta ciudad. Reconozco que renegaba de muchas cuestiones aquí y hoy me doy cuenta que lo hacía por desconocer otras realidades.

Jueves 28 de Junio de 2018

Nací y me crié en esta ciudad. Reconozco que renegaba de muchas cuestiones aquí y hoy me doy cuenta que lo hacía por desconocer otras realidades. A los 48 años decidí mudarme a provincia de Buenos Aires, si se quiere "la más importante del país". Allí encontré que es habitual esperar un transporte una hora y media, que se bebe agua de pozo, que las cloacas son exclusivas de algunas zonas y otras cuestiones que aquí me hubieran resultado impensadas. "Dios es argentino y atiende en Buenos Aires". Eso es lo que nos han hecho creer. Hoy puedo decir que Rosario tiene un nivel de vida y una estructura mucho mejor que la "reina del Plata". Por empezar, el sistema educativo es absolutamente burocrático y obsoleto. Nada está informatizado. Para sacar la franquicia estudiantil he visto gente desde media noche haciendo cola ya que se entregan 200 números por día y del uno al diez de cada mes. Para designar un docente reemplazante se debe "asistir a actos públicos", generando un gasto tal vez para no acceder a nada. Y el sueldo es 40 por ciento menor al de Santa Fe. Transporte deficiente, burocracia, burla hacia quien desea trabajar, menor sueldo, no existe agua de red, ni "barrido y limpieza", por mencionar cuestiones que hacen a la vida diaria. Después de padecer semejantes diferencias, sólo me resta decir perdón, Mónica Fein. No tenía idea lo bien que se vive en Rosario y lo linda que está, hasta que me tocó vivir otras experiencias, propias de provincias más pobres del norte y no de Buenos Aires, con todo su ego. Un comerciante que no entendía qué corte de carne le estaba solicitando, me preguntó de dónde era, al decirle "de Rosario", burlonamente dijo "Ah, es de provincia". A lo que respondí enfurecida: "Ah, perdón, ¿esto es Londres? No veo el Big Ben aquí". Las calles no son más anchas que en Rosario pero tienen circulación de doble mano y se estaciona de ambos lados. Imaginarse el caos. En lo laboral, un docente puede jubilarse con 25 años de aporte y 50 de edad, pero porque se le retiene un porcentaje más alto de jubilación que en Santa Fe. Cada maestro es "evaluado" por su director, cuestión acá históricamente resistida. Los alumnos deben volverse a sus casas si su maestra no asiste ya que la designación de reemplazante lleva hasta tres días. Rosarinos, nunca fui adepta al partido gobernante, pero luego de lo expuesto, no es descabellado pedir que valoremos lo que tenemos.

María Alejandra Pimentel
DNI 20.298.407


Rufino, la ciudad olvidada

Desde el siempre ignorado sur santafesino quiero alzar mi voz relatando un solo hecho como ejemplo que valida el título de esta carta. Extravío la tarjeta de débito del Banco de Santa Fe. Luego de los trámites de rigor y pasados diez días, recibo por parte del correo Andreani un mensaje informándome que la misma estaba a mi disposición en su delegación de Venado Tuerto. Increíble ¿no? que para retirar una tarjeta deba trasladarme 90 kilómetros por la ruta de la muerte (RN33) siendo que ese correo privado viene casi diariamente a Rufino. El lector ya se puede imaginar el padecimiento ante cualquier tipo de tramitaciones, y a estos inconvenientes le sumamos la falta de respeto, especialmente hacia los mayores. La tecnología no justifica la desidia por el tiempo ajeno. Me remonto a la época en que el banco era una institución, sus gerentes autoridades, sus empleados jerarquizados y al servicio de sus clientes. Los vecinos de Rufino estamos orgullosos de pertenecer a esta provincia pero nos sentimos abandonados por sus autoridades, todo nos cuesta mucho esfuerzo y generalmente quedamos al margen de lograr nuestros objetivos, situación que nos suele convertir en apáticos, desahuciados e indiferentes.
María Angélica Alvarez
DNI 5.457.788
Rufino, Santa Fe


La iglesia, sus debilidades e inclinaciones

Como confirmado católico apostólico romano y egresado de un colegio jesuita, observo con mucha tristeza que las más altas autoridades de la iglesia argentina estén avalando y justificando paros nacionales que jamas fueron solución u obtuvieron algún beneficio para los mas necesitados como es el caso de monseñor Oscar Ojea y el obispo Jorge Lugones, encubriendo hechos aberrantes como la pedofilia, otorgando identidad a movimientos sociales de ideología netamente maoísta y a dirigentes como el funesto Juan Grabois, promoviendo la beatificación, elevandolos a la categoría de mártires, de curas y laicos que en la violenta década del setenta eran simpatizantes y tal vez colaboradores con movimientos terroristas. Existen fotos de monseñor Angelelli oficiando misa con una bandera de Montoneros adornando el altar. Están "jugando con fuego" e invitan a dudar de las bondades de una creencia que a través de sus pastores poco ayudan a afianzar la fe. Ante el nutrido estado de desilusión que embarga a una importante porción de la grey católica argentina, solo invito a revisar y a modo de advertencia, lo ocurrido a la iglesia católica en el siglo XVI cuando se reivindicó a sí misma como la verdadera y única heredera de la cristiandad y sujetándose exclusivamente a la jurisdicción del Papa en el Concilio de Trento. Los fieles también deberíamos opinar sobre algunas decisiones y no quedar sujetos a la omnipotencia de un minúsculo grupo de excelsos líderes eclesiásticos que no siempre aciertan en sus sospechosas decisiones.
Alejo Uribe
DNI 6.259.301


El Banco de Entre Rios y el frío del invierno

En avenida Pellegrini al 1200 funciona una sucursal del Banco de Entre Ríos, cuya principal actividad consiste en efectivizar el pago a jubilados y pensionados. Hasta hace poco tiempo sus clientes, en su mayoría ancianos como es fácil deducir, aguardaban su turno para operar en el cajero automático instalado en dicho banco dentro del edificio, cómodamente sentados en una amplia fila de butacas que hoy se advierten desocupadas. Imprevistamente la institución dispuso que los clientes que deban operar el tal cajero para percibir sus haberes previsionales, aguarden de pie en la vereda, es decir a la intemperie, azotados en muchas ocasiones por los adversos factores climáticos. Ignoramos los fundamentos de tal impiadosa iniciativa, así como quien o quienes la dispusieron, pero cierto es que la misma demuestra un grado significativo de insensibilidad social, pues somete a jubilados y pensionados a incomodidades y sufrimientos inútiles. ¿Dónde radica pues el fundamento de tal desatino? ¿Quizás en que disminuya la cantidad de beneficiarios, es decir, que mueran por la acción del frío la mayor cantidad de ellos?
Oscar Norberto Russo


La vacuna para la fiebre amarilla

¿Año 2018 y no es posible que los turnos no se puedan sacar por internet sin tener que someternos a hacer cola desde las seis de la mañana y ver si con suerte y viento a favor nos podemos vacunar? Hoy fui al Hospital Provincial a aplicarme la vacuna contra la fiebre amarilla. El horario de vacunación es de 10 a 12 y solo aplican 50 dosis cada martes. A las 6.45 AM estuvimos ahí. La gente de la recepción pretendía que la cola se haga en la vereda, (no le dimos bolilla por supuesto) hacía mucho frío. Esperamos en el hall de ingreso (no menos frío que afuera). No es necesario el maltrato. Me indigna, no por mí que solo tuve que ir hoy y en mi caso la vacuna es para viajar, sino por la gente que todos los días asiste a buscar un turno para ser atendida. Mientras esperaba, caminé por los pasillos helado, donde corre un frío que enferma a cualquiera. Vi muchas personas con lágrimas en los ojos por no conseguir el turno con el médico que ellos querían ni para el día que querían o podían. En fin. Por lo menos en lo que respecta al Hospital Provincial de Rosario, la atención a las personas deja mucho que desear. Nos falta mucho para ser una ciudad, país y sociedad de primera; somos de cuarta.
Anila Rindlisbacher


Un tiro para el lado de la cultura

Cuando hace unos meses el conocido artista plástico Marcelo Castaño me contó por primera vez su experiencia personal frente a la obra del fallecido escultor mendocino Roberto Rosas, no pude imaginar, ni aún viendo las fotos de la obra, la magnitud de lo que intentaba contarme. La idea de traer una muestra realizada íntegramente en chapa moldeada de hierro era más cercana a la más imposible de la utopías que a algo realizable. Sólo faltaba contactar a Rafael Ielpi, director del Centro Cultural "Roberto Fontanarrosa". Con su enorme experiencia y poseedor de una exquisita sensibilidad, Ielpi le dio luz verde al proyecto sabiendo que no sería un esfuerzo menor. Es posible observar en el catálogo que se sumaron voluntades privadas y públicas tal como debe ser frente a los hechos culturales con la necesaria potencia intrínseca para llegar al gran público. La obra de Rosas supera cualquier estándar estético o expresivo que se le quisiera fijar. Supera en este sentido las propuestas por las que en otras partes del mundo se pagan onerosas entradas para poder apreciarlas. Aquí, en forma gratuita, en un ámbito absolutamente apropiado, la obra de Rosas luce con el brillo propio de los grandes creativos y hace honor al silencioso y enorme talento de un artista único. Atención, directores de escuelas de arte, profesores de plástica de todos los niveles y degustadores de las mejores expresiones del arte, Rosas está presente en Rosario a pura obra, y lo dicho: a puro talento. Asistir es un acto de devolución y reconocimiento a quienes imaginaron que realizar esta muestra era posible, incluidos los familiares de Roberto Rosas.
Edgardo Juárez

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