Domingo 28 de Septiembre de 2008
Somos un grupo de vecinos autoconvocados de la zona de Oroño y Rivadavia y queremos felicitar a La Capital por la nota del pasado miércoles, que firma Silvia Carafa, "El fuego de las islas también ahoga a los bares de la costa rosarina". Vale la pena imaginar qué dirían los sauces, espinillos, ceibos, carpinchos, nutrias, cardenillas, patos, federales... si pudieran hablar. La destrucción que ya ha sido hecha casi por completo requería medidas urgentes que no fueron tomadas por las autoridades de nuestros gobiernos nacional, provincial y municipal. Navegar por los parajes ya incendiados es, literalmente, recorrer una escena infernal. Todo es destrucción y muerte. Desde la intendencia se anuncia el deseo de ser una especie de Barcelona en América del Sur. ¿Barcelona? ¿Qué harían las autoridades de Barcelona en un caso como el que estamos viviendo? Respecto del humo venenoso y molesto, les decimos que durante todo el año existen parrillas de restaurantes que contaminan día y noche con sus humos "aromatizados" con grasa de cordero, res, chivito, chinchulines, chorizos, mollejas... Quienes viven en la zona de esos "humaderales" urbanos no pueden colgar ropa a secar ni abrir ventanas para ventilar; dependen del viento para esos privilegios. Esto es absolutamente comprobable y basta con preguntar a los vecinos de la costa rosarina para escuchar testimonios patéticos de esta realidad.
Vecinos Autoconvocados
de Oroño y Rivadavia,
oronoyrivadavia@yahoo.com.ar