Cartas de lectores

Vínculo y "diálogo biológico"

Después de la fecundación del óvulo por espermatozoide en el pabellón de la trompa uterina, el embrión en sus diferentes etapas de crecimiento y desarrollo comienza un camino retrógrado hacia el útero que dura aproximadamente siete días.

Lunes 30 de Abril de 2018

Después de la fecundación del óvulo por espermatozoide en el pabellón de la trompa uterina, el embrión en sus diferentes etapas de crecimiento y desarrollo comienza un camino retrógrado hacia el útero que dura aproximadamente siete días. En ese "viaje" la madre y el hijo intercambian "información" en un verdadero diálogo biológico, y al "anidarse" en la mucosa del útero se produce un pasaje de células embrionarias del feto a la sangre materna que se alojarán en diferentes órganos y tejidos maternos; este microquimerismo tendría como función rejuvenecerlos. Ya en las primeras semanas de gestación se inicia un intercambio neuronal entre la madre y el hijo, que conformará el cerebro maternal; y los cerebros de mujer y de varón de acuerdo al sexo cromosómico. "El vínculo de apego maternal sustenta la vida, ninguna especie de mamífero habría permanecido en la Tierra sin esa potenciación del circuito de recompensa, que trae consigo necesariamente al cuerpo de la hembra cada preñez". El construirse el cerebro maternal es, podríamos decir, la forma natural de la protección y conservación de la vida; por esto debería ser un motivo de reflexión acerca de la violencia del aborto (no sólo para el hijo destruido) sino para la mujer. "La recompensa que trae a la madre cada gestación es imprescindible para la conservación de la especie, sin ella el homo sapiens dejaría de existir sobre la tierra". Por otra parte, los métodos anticonceptivos, al erradicar en el cerebro de la mujer la señal de la emoción maternal, previa a la aceptación de un embarazo, privan a la madre de un fuerte motivo de esperanza y alegría. El aborto, en cualquier etapa de la gestación, anula este diálogo materno filial entre la madre y el hijo, con consecuencias desfavorables para el cuerpo materno y particularmente el cerebro de la mujer (1). En el caso de un aborto provocado esa situación se transforma en una patología conocida como trauma. Un trauma es una experiencia de la que al sobrevivir de ella la persona tiene un recuerdo vívido y sensorial, que no está integrado en su biografía; y que representa una brecha psíquica por su contenido afectivo no elaborable. El trauma posaborto se presenta en todas las culturas con las mismas características, como deseo de reexperimentación, obsesiones y suicidio (2). Referencias bibliográficas: (1) "El aborto y la rotura en el cerebro de la neurología del vínculo de apego maternal". "Cerebro de mujer y cerebro de varón". "Cerebro maternal"."Cerebro de madre y cerebro de padre". Natalia López Moratalla. (2) Informe Coleman.
Dr. Guillermo Celoria
DNI 5.993.905


Disfrazando la realidad
Hace unos días, la conocida actriz Muriel Santa Ana dio un discurso en el Congreso (convenientemente difundido por todos los medios) en el que narraba, en calidad de víctima, su experiencia de "haber tenido que abortar" en condiciones riesgosas en la cocina de un departamento antiguo y de muy buena construcción, cosa que no hubiera ocurrido si el aborto hubiera estado legalizado y poder hacerlo en "un lugar seguro". Lo que esta señora disfraza es que ella no fue víctima de nada, ella entró siendo madre y salió convertida en asesina. Lo que llevaba en su vientre era un ser distinto de ella, único e irrepetible en la historia de la creación. Muriel, no pretendas confundir a la gente. Qué distinto hubiera sido si la cuna de tu hijo hubieran sido tus brazos y no un recipiente de residuos.
Susana Olivo
Reflexiones sobre el proyecto de aborto
Seguramente en estos tiempos los valores, las ideologías e incluso la lógica del razonamiento varían a una velocidad cada vez mayor, tal que muchas veces no nos da el tiempo para adaptarnos al pensamiento de esta modernidad que algunos filósofos han bautizado como "modernidad líquida". Seguramente, las personas que nos encontramos en una etapa ya avanzada de nuestras vidas tenemos mucha mayor dificultad para esa adaptación entre tantos cambios vertiginosos, y no alcanzamos a comprender o interpretar adecuadamente los modernos paradigmas de nuestra sociedad. Seguramente quienes son mas jóvenes, y no han compartido las vivencias de nuestra generación pensarán que tenemos una mentalidad anticuada y que deberíamos aggiornarla a estos nuevos tiempos, porque el mundo y la civilización siempre tienen rumbo al progreso (¿lo tienen?), y que si no lo hacemos es por una natural incapacidad de adaptación dada nuestra edad. Y, seguramente, tendrán mucha razón al pensar así. Pero aun reconociendo todo ello me cuesta comprender algunas cosas de esta época. Y no lo digo como crítica, en forma alguna, sino que me esfuerzo por encontrar objetividad y razonabilidad en algunas cuestiones a las que seguramente por esa incapacidad propia de la edad, no consigo encontrarles tal objetividad y razonabilidad. En estos días he leído que el proyecto presentado en el Congreso con la firma de 71 legisladores establece que una niña de 13 años puede decidir por sí misma su propio aborto sin necesidad de consentimiento alguno de sus padres, pues "cuenta con la actitud y madurez suficiente para decidir la práctica". Tema que quizás resulte opinable, pero obviamente que quienes lo presentaron son nuestros diputados, que naturalmente pertenecen a un sector altamente capacitado de nuestra sociedad, por lo que más allá de las opiniones individuales, debe presumirse que tal proyecto ha sido profundamente evaluado y responde a un criterio de absoluta razonabilidad. Ahora bien, con ese grave defecto de tozudez que muchas veces es propio de nuestra edad, me he puesto a reflexionar lo siguiente: si esa niña de 13 años, que tiene la madurez suficiente para decidir sobre su propio aborto, un día se levanta para desayunar y decide matar a su madre, a su padre, a sus hermanos, a su abuela, qué dice el Código Penal. Pues que no existe delito ni responsabilidad penal, pues los menores de 16 años son en nuestro régimen penal personas absolutamente inimputables. ¿Y cuál es la razón de ello? Pues muy simple: a esa edad no está en condiciones de comprender sus actos ni las consecuencias de ellos. Me quedé pensando un rato en la comparación de ambos criterios y confieso que no pude encontrarles ni objetividad, ni lógica, ni razonabilidad en tal comparación. Pero bueno, tampoco lo pretendo, es obvio que a esta edad no podemos pretender comprender muchas de las cosas de estos tiempos de "modernidad liquida". Y naturalmente que ello se debe exclusivamente a esa incapacidad nuestra que hemos señalado, pues está claro que los tiempos siempre avanzan en el sentido adecuado, y si esto es así, la lógica y la razón estarán presentes, aunque no seamos capaces de percibirlas.
José Artal
Buscando justicia en la Corte Suprema
Siempre pagué mis impuestos, desde que comencé a trabajar de maestro y luego de recibirme como oficial de la Marina Mercante. Fui oficial, capitán, práctico oficial del río Paraná, gerente de Navegación Flota YPF, entre otras cosas. Cuando me jubilé, al ver que no me pagaban lo estipulado por ley, inicié juicio a la Ansés. Después de muchos años gané el juicio. Pero no me pagaron lo que correspondía. Segundo juicio, a los años, lo gané. Debo dejar constancia que de varios juicios que gané, siempre los jueces actuaron cumpliendo la ley. Las demoras en el pago fueron por orden de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, que a los que hacíamos juicio nos llamó cuervos. En el penúltimo juicio que gané, la Ansés me pagó en pesos una parte, el resto en bonos. La Afip me descontó Ganancias en pesos. Cuando cobré los bonos, no hubo descuento. Pasaron seis años. La Afip procesó multa, intereses, por no pago de ganancias de los bonos. Nunca una información sobre que se habían olvidado de descontar ganancias de los bonos. Tuve que iniciar un juicio, que me salvó, porque vinieron a embargar mis pertenencias sin lograrlo. Desgraciadamente este olvido de la Afip me perjudicó moral y económicamente. Ninguno de los niveles de la Afip reconoció que se habían olvidado de cobrar Ganancias. El último juicio a la Ansés lo gané, pero no me lo pagaron. Cuando puedan, me lo pagarán. Creo que debo recurrir a la Corte Suprema de Justicia ante este caso de abuso de autoridad e injusticia. Siempre desde que me jubilé, la Afip me descontó ganancias de mis haberes, nunca pagué personalmente. Comprendo el sentido solidario de apoyar el olvido de la Afip y su personal, pero debemos aprender que cada uno es responsable de sus actos.
Carlos A. Borisenko
DNI 4.340.294
Un eterno agradecimiento
Hace unos días, mi madre de 85 años queriendo cocinar en el horno derramó todo el aceite de la bandeja sobre el fuego iniciándose así un pequeño incendio pero con muchísimo humo. Yo estaba en mi trabajo y en mi casa se encontraba sola mi hija, ella llamó al 911 y yo al 100. Llegué a mi casa y encontré a los oficiales cuidando a mi madre e hija, el fuego apagado y esperando que llegara el Sies para controlar a mi madre. Gracias al doctor Marcelo, quien estaba de guardia en ese momento. El daño material no fue grande pero el susto fue inmenso. Agradezco infinitamente a quienes tomaron mi pedido en la guardia, los suboficiales Petrocelli y González, y a los que asistieron a mi hogar, los oficiales Ojeda y Tolosa, y los suboficiales Aravena y Frutos por su calidez humana, su eficiencia, su rapidez en llegar y su infinita paciencia y respeto por una persona mayor. Generalmente los argentinos somos buenísimos criticando pero siempre nos olvidamos de agradecer. Llegue a ustedes mis más sincero agradecimiento y mi respeto por la labor que realizan.
DNI 17.130.310


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