Viajeros del tiempo
Guerra a los vestidos ceñidos. Desde tiempos inmemoriales siempre se han formado ligas contra alguna cosa para obligar a que unos piensen como los otros y todos entremos por el mismo aro. Ahora resulta que se han formado no una, sino varias ligas para luchar ¡contra la inmoralidad de la moda!; la guerra contra los vestidos ceñidos ha sido declarada.

Domingo 02 de Marzo de 2008

Guerra a los vestidos ceñidos. Desde tiempos inmemoriales siempre se han formado ligas contra alguna cosa para obligar a que unos piensen como los otros y todos entremos por el mismo aro. Ahora resulta que se han formado no una, sino varias ligas para luchar ¡contra la inmoralidad de la moda!; la guerra contra los vestidos ceñidos ha sido declarada. Sublevarse contra la visión de las curvas femeninas es querer abolir al arte mismo, ya que los pintores y los escritores más famosos han retratado y defienden estas modas exquisitas contra las cuales sólo pueden protestar las mujeres envidiosas que no pueden llevarla sin hacer el ridículo. En tal caso, es más sencillo abstenerse de hacer comentarios que expresar abiertamente una envidia más o menos justificada. Un pintor inspirado dijo que “la moda actual respeta tanto las formas femeninas que tal vez es la primera vez desde los tiempos griegos que el cuerpo de las mujeres es visto como algo natural y no como algo inmoral”. Y un escritor dijo que “si el desnudo de por sí no es inmoral, ¿por qué habría de serlo una moda que respeta las formas del cuerpo?”. Aquí, como sucede en casi todo, el mal no está en la moda sino en las mentes enfermas de aquellos que quieren hacerse notar imponiendo a los demás su criterio y viendo en todo un atisbo de pecado que no existe. (1910)

¿Qué es un beso? Entre ciencia y sentimiento existe la misma distancia que entre una fría máquina y un cálido corazón humano. Así, para la primera el beso no se diferencia del bostezo, ya que ambos son sólo una modificación de la respiración. Para el segundo, en cambio, un beso es la unión de dos almas a través de los labios, el éxtasis profundo y sublime de dos seres que no caben en la tierra. Sublime aliento cálido, prueba de amor entre dos amantes que se prodigan cariño, ¿cuántos bimanos le debemos la existencia? (1910)

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