Cartas de lectores

Vergüenza ajena

El término "vergüenza" o su sinónimo "ignominia" da a entender el efecto de una acción deshonrosa, injusta o humillante.

Miércoles 14 de Agosto de 2019

El término "vergüenza" o su sinónimo "ignominia" da a entender el efecto de una acción deshonrosa, injusta o humillante. El diccionario de la Real Academia Española la define como "afrenta pública" en el sentido en que constituye una ofensa personal que queda a la vista de una comunidad que la condena unánimemente. La persona que experimenta vergüenza vive atemorizada por el miedo a que los demás descubran sus debilidades, que no es otra cosa que su propia incapacidad. Consecuentemente, la acción ignominiosa está relacionada con la desvergüenza y el deshonor de "un individuo a quien las consideraciones morales le son indiferentes", siendo lógico objeto del descrédito general. El término "ignominia" a su vez, suele emplearse para denunciar una situación de injusticia, generalmente cuando se trata de la obra de un solo individuo, o quien conduce un determinado grupo, que reúne cierta autoridad sobre una comunidad. Como destacado ejemplo vayan aquellos que con toda desfachatez han hecho del dinero su única razón de vivir agitando diariamente el fantasma de la crisis económica. Ricos y poderosos que hoy predican austeridad para advertir a los pobres la necesidad de que todos se sacrifiquen. Efecto que produce el mismo estupor al observar la docilidad de aquellos que tontamente convertidos en resentidos cómplices, consientes o ignorantes, ignoran semejante desequilibrio social. Grupos que aceptan sin pestañear la admisión y comparten la necesidad de apretar cada vez más el cinturón (el ajeno, por supuesto). Convivimos sin percibirlo en un estado aparentemente democrático, aunque comprometido hasta el cuello con la sólida producción de miseria humana.

Norberto Ivaldi

Lo que dejaron las Paso

Las Paso arrojaron una holgada e impensada victoria de la fórmula presidencial del Frente de Todos. Alberto Fernández y Cristina Kirchner vencieron a Mauricio Macri y Miguel Angel Pichetto por 47,66 por ciento a 32,08 por ciento. Los triunfos más resonantes del Frente de Todos se dieron en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Mendoza, que en 2017 se habían teñido de color amarillo. Otros dos hechos notables fueron la holgada victoria de Axel Kicillof sobre María Eugenia Vidal y el triunfo de Alberto Fernández en la ciudad de Rosario, bastión inexpugnable del antiperonismo durante cuatro décadas. Como bien acaba de señalar Jorge Fontevecchia, Alberto Fernández es el virtual presidente de la Nación. La diferencia es tan abismal que al presidente de la Nación le resultará imposible descontarla. Lamentablemente, su inmediata reacción posterior a la debacle fue impropia de un presidente. Antes de que se dieran a conocer los primeros cómputos oficiales Macri se mostró ante sus seguidores enojado y frustrado. Reconoció que el oficialismo había hecho una mala elección pero en ningún momento felicitó al ganador. Pero lo peor fue su decisión de no modificar el rumbo de su gobierno y, como frutilla del postre, ordenarle a los argentinos que se fueran a dormir sin dar a conocer el veredicto final de las urnas. Minutos más tarde hizo su aparición Elisa Carrió, quien no tuvo mejor idea que ningunear el resultado electoral y despotricar contra quienes habían votado por el Frente de Todos. La racionalidad hizo su aparición cuando el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, dio a conocer los primeros cómputos que confirmaban la goleada opositora. Ojalá que de aquí a diciembre, cuando asuma Alberto Fernández, el presidente haga lo imposible por garantizar la gobernabilidad, por impedir que un nuevo terremoto político y económico vuelva a destrozarnos, como aconteció en 2001. Quiera Dios que lo guíe la ética de la responsabilidad inmortalizada por Max Weber.

Hernán Kruse

Animales versus humanos

La zoologización de la afectividad conlleva una menor demanda adaptativa conductual al objeto de afecto, el zoo (perro, gato, burro, hurón, entre otros), al ser el objeto de afecto supletorio, un demandante versátil, sumiso, vulnerable, y reúne las condiciones básicas de exigencias de la demanda según los paradigmas de interrelaciones afectivas actuales. A su vez la respuesta del recipiente afectivo es pródiga y generosa. Y si de alguna carencia padeciera deja a la libre imaginación del componente humano interactuante su completud con fantasías. Esta interpretación psicopatogénica con tinte peyorativo es a menudo interpretada como normal, lo cual dimensiona el hecho.

Carlos Biagioli

DNI 11.178.074

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