Carta de lectores

Vacunación militante

Viernes 06 de Noviembre de 2020

Vacunación militante

Como biofísico doctorado en la Universidad de Harvard y postdoctorado en la Facultad de Medicina de dicha institución, tengo el mayor respeto por quienes desarrollan vacunas: mi superhéroe es Jonathan Salk, quien se inoculara él mismo, a modo de conejito de las indias, para probar la efectividad de su vacuna contra la poliomielitis. Ello no obstante, coincido con un gran número de expertos internacionales en que el proyecto de vacuna rusa contra el Covid-19, “Sputnik V”, no ha sido suficientemente probado como para considerarse “vacuna” y menos aún imponerla en algún país, por ejemplo Argentina, como “obligatoria”. Muy lejos de toda animosidad, mi afirmación se basa en que las vacunas se aprueban porque pasan estrictos protocolos de efectividad y de “inocuidad”, no porque sean urgentemente necesarias y una entidad gubernamental le ponga su sellito. Poca seguridad me da entonces el discurso militante de la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizotti, quien compara el chequeo de la efectividad de la vacuna con la aprobación que pueda dar el Annat del uso seguro de algún producto, como la “tintura” para el cabello que ella cita, en individuos sensibles a reacciones alérgicas. En este punto álgido de la pandemia necesitamos conocimiento sólido y lógica, no militancia ignorante y autoritaria.

Leonardo Peusner

DNI 571.871

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