Domingo 10 de Agosto de 2008
Respecto de la carta del señor Macocco del 6 de agosto pasado en esta misma sección, acerca del aumento del boleto de transporte urbano, quisiera contestarle que mi opinión es la de un usuario constante. Lamento que no sepa interpretar la voz de la mayoría silenciosa que a diario lo utiliza por necesidad. Que considere infantil e hipócrita el deseo de ser tratado como persona. Que considere demagogia recordar que el transporte es un servicio. Al expresarse, usted sólo tiene en cuenta que la ciudad cuenta con la flota más moderna del país y que haría falta un retoque a las franquicias para solucionar a fondo el problema del costo. Parece la opinión de un empresario de transporte. Yo le pregunto, ¿y del usuario, quién se ocupa? No me niego al aumento. Me niego a no ser tenida en cuenta al momento de decidirlo, a no ser escuchada en ningún reclamo. Me niego a viajar en el coche más moderno del país pero también el más sucio e incómodo y tener que soportar el maltrato de ciertos conductores. Me niego a esperar el colectivo de 25 a 60 minutos en el barrio donde vivo. Me niego a esperar en una parada inexistente, porque nadie avisó en tiempo y forma los cambios. Me niego a que los políticos sigan prometiendo mejorar el servicio, cuando desde hace décadas vemos que todo sigue exactamente igual. Lo invito, señor, a compartir un viaje en colectivo, por ejemplo, en la línea 153 roja. Quizás (aunque lo dudo) acercarse a los padecimientos de los usuarios lo haga tener una visión más acertada de la actual situación.
Fabiana Quacesi
fabianaquacesi@hotmail.com