Una fecha especial
Hoy, 24 de febrero, como en años anteriores, pasará inadvertido para la dirigencia justicialista, más preocupada en quemar sus inciensos por el poder de turno que meditar respecto a la singular importancia de la misma. Como no hay militancia activa ni adoctrinamiento, muchos peronistas ni siquiera saben qué pasó el 24 de febrero de 1946.

Domingo 24 de Febrero de 2008

Hoy, 24 de febrero, como en años anteriores, pasará inadvertido para la dirigencia justicialista, más preocupada en quemar sus inciensos por el poder de turno que meditar respecto a la singular importancia de la misma. Como no hay militancia activa ni adoctrinamiento, muchos peronistas ni siquiera saben qué pasó el 24 de febrero de 1946. Ese día, el general Perón llegó a la primera magistratura del país por voto popular. Contra todo y contra todos, demostró que es posible hacerlo. Su gobierno sólo sería expulsado por vía de un golpe de estado cívico militar que puso fin a 9 años de impronta popular (no populista). La meditación que propongo a los compañeros apunta a ratificar nuestro convencimiento en cuanto a la necesidad de institucionalizar el justicialismo hacia dentro, promoviendo internas limpias y participativas que garanticen la subsistencia misma del Movimiento y que nos permita participar masivamente del proceso electoral nacional. Hacia afuera, a apostar al respecto irrestricto de las instituciones y despreciar toda forma de toma del poder que no sea por la vía que demarca nuestra Constitución. Hoy nos encontramos con un PJ intervenido y que apunta a convertirse en el partido de Estado. Quizás el mayor nivel de deterioro lo haya constituido el hecho de que su candidato a presidente de la Nación haya sido dispuesto por el interventor nacional, a espalda de cualquier proceso electoral interno. Por otra parte, nos encontramos con un radicalismo seriamente afectado por disensos internos productos de la cooptación masiva de funcionarios hacia el partido de Estado en ciernes. Estos datos revelan el estado generalizado de fragilidad institucional que atraviesa Argentina. Porque el peronismo no es sólo un partido político más, cuya suerte sólo puede importar a sus adherentes. Es el eje indiscutido del sistema político argentino. Sin democracia en el peronismo, no hay democracia en Argentina.

Jorge Daniel García Cupé
DNI 6.060.635