Una defensa desproporcionada
El señor Antonio Cortina de Castro, residente madrileño en España, se declara un entusiasta del tren bala. En su apología se hace evidente que Don Antonio conoce, evidentemente, mucho de España, y poco o casi nada de nuestra Argentina...

Jueves 07 de Febrero de 2008

El señor Antonio Cortina de Castro, residente madrileño en España, se declara un entusiasta del tren bala. En su apología se hace evidente que Don Antonio conoce, evidentemente, mucho de España, y poco o casi nada de nuestra Argentina, países por otra parte, incomparables. España ocupa un lugar importante en el concierto de las naciones europeas. Lamentablemente no podemos decir lo mismo de nuestro país en su región, que si un primer puesto ocupa en algo, es por sus altos niveles de corrupción. Y ya que de corrupción hablamos, observo que con esta van varias cartas dedicadas a criticar al ya famoso tren bala, y me parece, por lo tanto, oportuno aclarar que no es que esté en contra del progreso. Lejos de mí: estoy, y sí es cierto que siempre he estado, en contra de las desproporciones. De hecho soy un entusiasta de los ferrocarriles y bueno es recordar que me dedico al modelismo ferroviario. Volviendo al señor Cortina de Castro, creo que tiene razón en promover este tipo de transporte en su país, pero lo que me parece escandalosamente desproporcionado es pretender trasladar así, sin anestesia, tecnologías del Primer Mundo a países que están muy lejos de esos primeros puestos. El citado Tren de Alta Velocidad, al que se refiere Don Antonio, que une Madrid con Sevilla, fue inaugurado en 1992 con motivo de la Expo-Sevilla, que recordaba los 500 años del Descubrimiento de América. Se trató de una celebración muy importante para España, y se puede asegurar que, para dicho evento, tiraron la casa por la ventana. Nosotros no estamos en condiciones de tirar nada. Siquiera tenemos ventanas.

Cristián Hernández Larguía, LE 3.687.935