Una cadena de agradecimiento
A veces la vida nos enfrenta a algunas circunstancias en las cuales dependemos de terceros. Cuando la circunstancia es la salud, las devoluciones que provienen de nuestro entorno son infinitamente valorables.

Jueves 17 de Enero de 2008

A veces la vida nos enfrenta a algunas circunstancias en las cuales dependemos de terceros. Cuando la circunstancia es la salud, las devoluciones que provienen de nuestro entorno son infinitamente valorables. Es lo que yo experimenté a partir de los últimos meses del año pasado. Señores doctores Daniel Castellarin y Hugo Fontanarrosa (h), vale destacar que señor se nace y doctor se hace. A ustedes me dirijo a través de ese medio para hacer público mi reconocimiento ante tanta apertura frente al dolor ajeno. Hay cosas en este mundo tan materialista que no se pueden comprar con dinero ni jamás llegan a pagarse con atenciones verbales o materiales. Esta es una de ellas. Mi agradecimiento también se extiende a mis queridos familiares, amigos, empleadores (Raúl, Laura e hijos) a mi obra social Osecac, no siempre valorada, al personal del sanatorio Julio Corzo, que estuvo presente física y espiritualmente en esta oportunidad. Que Dios bendiga a todos y cada uno de ustedes y vuelvo a reiterar mi admiración a estos dos profesionales en ginecología, un ejemplo a imitar. Simplemente gracias.
María Luisa Romanini
LC 5.883.860