Lunes 30 de Junio de 2008
El pasado 25 de junio estuve en el local del servicio de atención al cliente de la empresa Personal (Presidente Roca, entre Rioja y Córdoba) para retirar un teléfono celular en retribución a uno que compré hace 30 días y comenzó a fallar luego de los primeros 15. Estoy satisfecha con el comportamiento de la empresa, que me dio un equipo nuevo a cambio del defectuoso, pero no puedo decir lo mismo de la atención que me brindaron los empleados. La situación fue la siguiente: luego de explicar el porqué de mi visita, en la recepción me proporcionaron un número de espera (hasta ahí todo bien), cuando llegó mi turno me dirigí al box 10 y le comuniqué a la empleada que me encontraba allí para retirar un equipo. Acto seguido, como ignorando mi presencia, la empleada comenzó a dialogar con su compañero de manera muy natural. Noté, no sin cierto asombro, que ignoró mis intentos de llamarle la atención, a los que sólo contestaba con una mirada cómplice sin abandonar la tarea de comentarle a su compañero quién sabe qué cosas. Sin pretender exagerar, la charla se prolongó durante 15 minutos. Cansada de que me ignorara le dije que por favor me atendiera, porque yo también tenía que cumplir horarios en un trabajo. Lo único que tenía que hacer era darme la orden para poder retirar mi nuevo equipo. Ya furiosa, me dirigí al sector de entrega donde otro empleado se tomó su tiempo para distenderse y tomarse un mate mientras yo esperaba otros 10 minutos. Contemplé la escena con tanta impotencia que, al llegar a casa y meditar la situación creí conveniente comentar lo ocurrido dado que no soy la única que pasa por estos momento muy pocos gratos. A quien corresponda, ruego que se verifiquen estos comportamientos para evitar el malestar de los clientes.
Micaela Licata,
DNI 32.486.686