Cartas de lectores

Un trabajo insoportable

Viernes 14 de Febrero de 2020

Así se titula un artículo del portal web “El Observador” del diario uruguayo homónimo, que habla sobre las condiciones inhumanas de los trabajadores de los cementerios a raíz de una normativa del Departamento de Colonia, que estipuló que las reducciones de los cuerpos deben hacerse a los dos años del entierro, en vez de cinco como se venía haciendo. Según las propias palabras de los sepultureros: “Es un acto carroñero. Es morboso. En los cuerpos sigue habiendo carne”. Según relatan los trabajadores de Colonia al portal uruguayo; dos años no son suficientes para que se produzca la natural descomposición de los cuerpos humanos sepultados. Ni siquiera cuatro años son suficientes: “Es completamente malo tanto en lo físico como en lo psíquico el andar cortando cuerpos enteros (…) es una herejía”. Volviendo a nuestra ciudad, en el cementerio La Piedad no se realizan las reducciones en tan solo dos años como en Colonia, pero tampoco a los cinco años como solían hacerlo los uruguayos, sino a los cuatro años lo cual es insuficiente según relatan estos trabajadores del país oriental. Peor aún, en mi caso me habían dado fecha para la reducción recién en junio (que serían cuatro meses después de haber transcurrido los cuatro años desde el entierro), y sin embargo 24 días antes de que se cumplieran los cuatro años desde la sepultura, me llamaron desde el cementerio diciéndome que “por error” ya habían hecho la reducción antes de la fecha correspondiente, lo que significa que ese tipo de carnicerías morbosas que describían los uruguayos se están realizando en los cementerios de nuestra ciudad. No culpo para nada a los trabajadores del cementerio ya que sólo reciben órdenes y realizan el trabajo más insalubre de la Tierra; es la Municipalidad la que se debe encargar tanto de garantizar condiciones laborales dignas para los trabajadores del cementerio, así como de garantizar también que los familiares de los fallecidos no tengan que sufrir sabiendo que los cuerpos de sus difuntos están siendo profanados sólo por la habitual excusa de la “falta de espacio”.

Mathias Orué

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario