Cartas de lectores

Un siglo de Rotary en Argentina

Este año los rotarios de nuestro país celebramos 100 años de nuestra organización en Argentina.

Miércoles 11 de Septiembre de 2019

Este año los rotarios de nuestro país celebramos 100 años de nuestra organización en Argentina. Y cabe festejarlo y hacerlo saber a nuestra comunidad, porque Rotary, que nació hace 114 años por impulso de Paul Harris, es una de las entidades internacionales más importantes del mundo. Está integrada por 1.223.000 hombres y mujeres de negocios, profesionales, empresarios y trabajadores en general que apuntan al bien común de nuestra comunidad en mira a cambiar la vida de la gente. En general, a través de sus 35.678 clubes esparcidos en 155 países, sus integrantes trabajan en programas locales e internacionales en favor de la niñez, la adolescencia, la educación, la salud, la discapacidad, la ancianidad y la protección del medio ambiente, entre otros. En Rotary tienen cabida jóvenes y adultos. No discrimina raza, religión, ideología política ni condición social. Inspira a sus integrantes criterios de ética en su quehacer cotidiano. Impulsa acciones contra el hambre y la pobreza, promueve la inclusión social y la paz entre los pueblos fomentando a su vez el desarrollo en todos los rincones de la Tierra. Los avances científicos y las nuevas tecnologías que caracterizan el mundo del siglo XXI le aportan su línea de avanzada enriqueciendo tradicionales principios como la amistad, el afecto, el amor y la solidaridad. En tiempos de crisis vale potenciar los valores rotarios que este año reverdecemos en un siglo de existencia en la Argentina.

Ernesto Atilio Pangia

Gobernador Rotary Intenational

Distrito Binacional

Argentina-Uruguay Nº 4.945

Carta de agradecimiento

Quiero agradecer a los señores subinspector Damián Ruiz y al suboficial Jonatan Granduglia del Comando Radioeléctrico, móvil 7015, por ayudarme a trasladar a mi tía de su casa al sanatorio Plaza. Desde ya muchas gracias en nombre de la familia de mi tía y mía.

Fernando Emmi

Invertir en educación

El presidente John Kennedy decía, a comienzos de la década del 60, que Estados Unidos iba a poner un hombre en la Luna, misión muy difícil y soñada por un puñado de científicos. Se cumplieron 50 años de que un ser humano pisó por primera vez un suelo no terrestre. En este año electoral sigo recordando citas memorables, la del Premio Nobel de Medicina, Bernardo Houssay, cuando afirmó: "Los países ricos lo son porque dedican dinero al desarrollo científico-tecnológico; los países pobres, lo siguen siendo porque no lo hacen. La ciencia no es cara, cara es la ignorancia". En nuestros días, el reconocido neurocirujano Facundo Manes lo repite a diario: "La Argentina no tiene futuro si no se apuesta fuertemente a la inversión científico-tecnológica, básica y aplicada", que será una cuestión central del próximo gobierno. Sarmiento decía: "Hombre, pueblo, Nación, Estado, todo está en los humildes bancos de la escuela", y "Todos los problemas, son problemas de educación". Dios le concedió a la Argentina energía, minería, tierras fértiles, agua dulce, bellezas naturales, pero sin educación. Sin acceso a la ciencia y la tecnología seguiremos siendo un país pobre. La riqueza de un país se mide, además de sus recursos antes mencionados, por la capacidad educativa, científica y tecnológica de las actuales y futuras generaciones.

DNI 7.796.562

Una canción desesperada

Después de las Paso, que mostró que mucha más gente votó por la fórmula Fernández- Fernández, se produjo un cimbronazo durísimo en la gente. La prensa principalmente, y ante el miedo a que ganen y cierren diarios y se produzca una venganza contra jueces, periodistas, diputados y todos aquellos que investigaron las aberraciones ejercidas por el gobierno kirchnerista, intentó morigerar los golpes que, aparentemente, van a recibir del gobierno kirchnerista, produciendo una suerte de giro de 180º. Dejaron sus convicciones y certezas sobre la corrupción para transformarse en tibios repetidores de fórmulas alquímicas de redención del kirchnerismo. Pueden tener razones valederas, el miedo informa al cerebro que la venganza será terrible, pero la valentía puede producir otras cosas que si bien no son la fórmula de la felicidad, sí produce algo en la conciencia que tiene que ver con la tranquilidad de ser una persona honesta. Esta referencia cambiaría un poco la apreciación de que somos una canción desesperada, y que el tango Cambalache empiece a perder ese dejo de dolor que nos produce.

Rubén Deninno

DNI 13.488.668

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