Carta de lectores

Un poco de historia

Sábado 05 de Septiembre de 2020

En octubre de 2019 cuando el pueblo argentino votó, seguramente lo hizo en un todo de acuerdo con los programas de gobierno que les resultaban preferidos. Entiendo que por entonces ni los candidatos ni los electores sabíamos que a poco de arrancar 2020, tendríamos una guerra. Por ello deduzco en un simple análisis, que ni el gobierno ni el pueblo estábamos preparados para enfrentarla. Y apareció el Covid-19. Primero se observó lo que hacían otros países y se actuó en consecuencia. Comenzó así un aislamiento que pareció genial. Mas el tiempo demostró que lo que sucedía era que el virus no circulaba. Fue alentador no tener una curva de casos como las grandes urbes europeas, porque ello dio lugar a desarrollar protección para el futuro, aunque la población no se sintiera bien por el aislamiento. Y llegó. Nos ha cambiado la vida a todos. Desarrolla su invisible presencia, destruyendo, arrasando sin piedad y sin mirar a quién. Salvando las distancias, recuerdo a otro enemigo común que tuvo la humanidad por los años 1935/1944, una especie de Covid hitleriano, cruel, despiadado, voraz, visible. No invisible como este, ya que los muertos se encontraban en las calles y no en los lugares de internación. ¿Cómo pudo terminar el mundo con aquella barbarie? Con inteligencia, con sabiduría, pero por sobre todas la cosas con unión. Concluyendo, quiero pedir las tres cosas para mi país. Inteligencia que permita comprender que el enemigo no es el otro partido político, sabiduría para aportar todos a la lucha común, y absoluta unión para programar una contienda aliada que permita realizar todos los “desembarcos de Normandía” necesarios, imprescindibles para nuestra Argentina de hoy. Recordar el ejemplo de la heroica epopeya podría ayudarnos.

Edith Michelotti

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