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Un paraguas para proteger a las plantas de la radiación UV

Investigadores locales desarrollan una protección en base a carotenos. Podría favorecer el desarrollo de cultivos resistentes.

Sábado 29 de Septiembre de 2018

Si bien las plantas deben absorber fotones de luz solar para realizar la fotosíntesis y generar energía para crecer, también están expuestas al daño de la radiación ultravioleta (UV-B). Ahora, científicos de Rosario identificaron nuevos compuestos que actúan como "paraguas" frente a esos rayos, un hallazgo que en el futuro podría favorecer la mayor productividad de cultivos.

Se trata de compuestos relacionados con los carotenos, las beta-beta xantofilas protegen a las plantas de la radiación UV-B, evitando que su ADN se dañe y en consecuencia puedan crecer bien, informó Paula Casati, investigadora del Centro de Estudios Fotosintéticos y Bioquímicos (Cefobi), que depende de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y del Conicet.

"Conocer estos mecanismos de defensa puede, entre otras cosas, ayudar a desarrollar cultivos resistentes a la radiación nociva UV-B", afirmó Casati, quien ganó en 2017 el Premio Nacional L'Oréal-Unesco "Por las mujeres en la ciencia".

La investigación de Casati y sus colegas reveló que las beta-beta xantófilas colaboran en la protección, aunque lo hacen "en menor medida" que otra familia de moléculas ya conocidas en esa función, los flavonoides.

Los estudios fueron llevados a cabo con la planta Arabidopsis thaliana, emparentada con los brócolis, repollos y coliflores y que comparte mecanismos biológicos con los cultivos de mayor importancia agrícola, como el maíz, el trigo y la soja.

"La radiación ultravioleta, entre otras acciones, reduce el crecimiento de la masa vegetal", afirmó Casati, por lo que optimizar los recursos vegetales para defenderse podría tener implicancias productivas.

Del avance también participaron Julia Emiliani (primera autora), María Lorena Falcone Ferreyra y Evangelina Maulión, del Cefobi; Eduardo José Rodríguez, del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario; y Lucio D'Andrea y Manuel Rodríguez-Concepción, del Centro de Investigación Agrigenómica (Crag) en Barcelona.

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