Cartas de lectores

Un momento histórico

Es probable que a raíz de nuestro ajetreo diario, producto de nuestras actividades laborales, los vaivenes de la economía, los cortes de calles y rutas, no nos demos cuenta de que estamos ante un momento histórico en la lucha contra la corrupción y la impunidad.

Jueves 25 de Octubre de 2018

Es probable que a raíz de nuestro ajetreo diario, producto de nuestras actividades laborales, los vaivenes de la economía, los cortes de calles y rutas, no nos demos cuenta de que estamos ante un momento histórico en la lucha contra la corrupción y la impunidad. Por primera vez, la ingeniería para robar se encuentra frente a un proceso judicial. Hablamos de las tres patas en que se apoya esta "ingeniería" para lograr su propósito: la política, la empresarial y la judicial. Con un trabajo a conciencia, se logró juntar pruebas físicas, documentos y testigos, comprobándose la relación delictiva entre empresarios y funcionarios para quedarse con el dinero y el esfuerzo de gran parte de los argentinos. La figura del "arrepentido", fue una de las primeras iniciativas penales impulsadas por el actual gobierno. Hoy, gracias a ella, se pueden reconstruir buena parte de los casos de corrupción, que hasta hace un tiempo parecía una utopía. Ahora, la Justicia tendrá que comprobar y decirnos si todos esos testimonios son verídicos y si podrá fundamentar el sistema de robos y sobornos porque, como sabemos, el tango se baila de a dos, y los hechos de coimas y sobornos unilaterales no existen. Los empresarios, durante décadas, actuaron con total impunidad, se creían intocables. Tres realidades bien definidas, no hay corrupción sin funcionarios que trabajen para un sistema de recaudación ilegal desde el Estado. No hay corrupción sin empresarios que se sometan a ellos, que trabajen y colaboren para la causa. Tampoco hay corrupción sin la complicidad de muchos jueces, que mirando para otro lado, durante muchos años reclamaban su parte. A futuro, estos tres sectores, tendrán el enorme desafío de limpiar toda esta basura, de recuperar lo robado, de reinstalar la confianza en los ciudadanos y de mirar y salir para adelante de una buena vez.

Jorge Bustamante


Libertad de prensa

Escuché con sorpresa al señor presidente afirmar enfáticamente que en el país se goza de libertad de prensa y de poder expresar ideas "como nunca". No es mi deseo confrontar con el ingeniero Macri, pero lamento que desconozca lo ocurrido durante los gobiernos, para recordar lo que debió conocer, de Alfonsín y De la Rúa. ¿Hubo persecución a la prensa, hubo medios adictos? Señor presidente, no repita la recordada frase del "mejor equipo de los últimos 50 años".

José Bielicki


Desequilibrio ecológico

Luego de siglos de capitalismo, en el cual el consumismo creció de manera exponencial, va irrumpiendo en el escenario global un potencial contrapoder inédito: el desequilibrio ecológico. Al margen de las creencias religiosas, este implacable contrapoder podría ser el más poderoso y el único capaz de "poner en vereda" al desquiciado capitalismo de esta era, de no existir sustanciales cambios que lo atenúen. En los tiempos primitivos, los pueblos procuraban vivir en armonía con la naturaleza, dado que eso gratificaba a sus dioses. Ahora, desmitificadas las fuerzas naturales, se pasó al mito de la productividad y la rentabilidad. Ya son pocos los herejes que se animan a desairar a estas fuerzas mercantiles. El mito, aunque no lo queramos admitir, se trasladó al mercado. Pero, lamentablemente, con las fuerzas naturales no se juega porque son progresivamente implacables, y pueden desatar su furia ilimitada. A veces se suman fenómenos astrofísicos, como el que dio lugar a la extinción de los dinosaurios. Esperemos que los muchachos de las multinacionales, que ostentan el poder real de este mundo, tomen debida nota y no corran la misma suerte, porque, si las calamidades ecológicas se precipitan y cambian drásticamente las prioridades de la humanidad, tal vez les resulte demasiado penoso colocar en el mercado el último smartphone o la última tablet.

Jorge Ballario


Clásico: ni pan, ni circo

Dado que, lamentablemente, en este país casi siempre pagan justos por pecadores puedo llegar a entender que el clásico por los cuartos de final de la Copa Argentina se juegue sin hinchadas. Dado el poco interés que tienen por el espectáculo puedo llegar a entender que hayan designado a la cancha de Arsenal como sede, reduciendo muchísimo las pocas chances que tenemos de que alguno de los dos equipos de tres pases seguidos. Lo que necesito que me expliquen es el tema del horario. ¿Qué necesidad hay de prohibirle a la gran mayoría de trabajadores poder ver ese partido en la tranquilidad de su casa? Organizadores de la Copa Argentina, AFA, organismos de seguridad, presidentes de Central y Newell's, cadenas televisivas y periodistas, no merecen el lugar que ocupan.

Maximiliano Abaz


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