Domingo 21 de Diciembre de 2008
¿Hay en este mundo alguna persona más excluida que un loco, un drogadicto o un preso? Si una persona tiene algún trastorno psíquico con suerte conseguirá alguna clínica o un profesional que pueda atender su situación. Cuando una persona padece adicción al consumo de drogas, con gran esfuerzo podrá realizar un tratamiento en alguna institución. Si una persona es delincuente y debe ir preso, irá a un lugar de detención de la provincia, aunque no sea el adecuado. Cristian reunía todas estas características en su persona simultáneamente. Nosotros, como sociedad, deberíamos proteger a las personas más débiles y el Estado debe garantizar su inclusión. Cristian, en sus 21 años, deambuló entre la casa de su madre, la calle, alguna comisaría, institutos de menores, hasta llegar a la cárcel. En una de las celdas de castigo, quizás con la certeza de que ese no era un lugar para él, prendió fuego y ardió junto a él, sin que nadie pudiera evitarlo. Luego de agonizar durante dos semanas, el pasado miércoles se fue de este mundo donde nunca pudo encontrar su lugar. Ojalá este texto sirva para que reflexionen y hagan algo para cambiar la situación de tantos jóvenes excluidos.
Verónica Rodríguez
vero2078@hotmail.com