Un gesto de coraje
Continúa el conflicto en la Facultad de Humanidades y Artes y quiero referirme a la reflexión del 21 de mayo del profesor Rubén Chababo, titulada "Los odio, queridos estudiantes", no a su contenido sino al hecho de su publicación. Rubén Chababo y su familia vivieron por largos años en el departamento 1º de un viejo pasillo de la calle San Juan al 1900.

Domingo 01 de Junio de 2008

Continúa el conflicto en la Facultad de Humanidades y Artes y quiero referirme a la reflexión del 21 de mayo del profesor Rubén Chababo, titulada "Los odio, queridos estudiantes", no a su contenido sino al hecho de su publicación. Rubén Chababo y su familia vivieron por largos años en el departamento 1º de un viejo pasillo de la calle San Juan al 1900. En el departamento 5 del mismo pasillo nacieron mi madre y sus hermanos y vivieron y murieron mis abuelos. Durante mi infancia, todos los sábados mi hermana y yo acompañábamos a mi madre a visitar a nuestra familia. Unos pocos sábados compartí con Rubén algunos juegos y mantuve con él algunas charlas. Cuando llegaban las fiestas de fin de año la familia Chababo golpeaba las puertas del departamento 5 para decir: "Felicidades", y cuando mediaba septiembre mis abuelos me llevaban a desear lo mismo a la familia del departamento 1º, situación que tardé en comprender ("Por qué tengo que decir feliz año en septiembre", preguntaba). Después crecí y la vida social autónoma me llevó a discontinuar cada vez más las visitas al cálido universo de la calle San Juan: las familias que poblaban aquel pasillo, "chiquito", el perro de mis abuelos, la carnicería de José y Carmelo, la panadería árabe, etcétera. No recuerdo de qué hablabamos con Rubén las pocas veces que hablamos en nuestra infancia. Y nunca más volví a hablar con él de allí e. Solamente un saludo cada vez que nos cruzamos en la calle o en la facultad. Cuando fuimos estudiantes adherimos a espacios políticos diferentes. También cuando empezamos a desempeñarnos como docentes. Rubén fue consejero electo por una lista opositora a la gestión que yo integré y a la que adhiero. Y para agregar diferencias, Rubén debe estar orgulloso de ser judío y yo estoy orgulloso de mis abuelos árabes. Sin embargo hay una coincidencia que es evidente: no pertenecemos a la legión del odio. Quiero felicitar públicamente el coraje cívico de Rubén Chababo evidenciado en la publicación de la reflexión mencionada. Hacen falta gestos así para contribuir a enmendar el dañado tejido institucional de nuestra facultad.

Claudio López,

DNI 16.852.284

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