Cartas de lectores

Un ejemplo, más allá del deporte

Roger Federer sigue consiguiendo lo imposible, al menos para los mortales que alguna vez han jugado al tenis.

Miércoles 07 de Febrero de 2018

Roger Federer sigue consiguiendo lo imposible, al menos para los mortales que alguna vez han jugado al tenis. Y con mortales no me refiero a nosotros que nos dedicamos a jugar un rato en el club, si no que hablo de los grandes profesionales de este deporte. Ninguno de ellos pudo hacer y me animo a decir que tampoco hará lo que logra este genio del deporte. Abundar en los números y estadísticas a esta altura cansa para hablar de Roger, realmente ya no hay adjetivos para calificarlo, cualquiera queda corto. Sólo hace falta verlo jugar, con ese pincel que empuña en su mano derecha para entender de qué se trata todo. Y cuando digo "verlo jugar", no sólo me remito a esa técnica depurada y exquisita que él únicamente tiene, esa derecha a la carrera que te hace saltar del sillón, ese revés con slice que detiene el tiempo, ese winner de sobrepique que te hace suspirar, esa gran Willy que te hace aplaudirlo de pie. Lo que me enamora de él es la forma en que hace lo que nadie puedo hacer, con la belleza que juega esos golpes, con el respeto por el rival que gana esos 20 grand slams, con la pasión y amor por el tenis por la que nunca se retiró de un partido empezado, con la amabilidad que firma sus autógrafos tras cada encuentro y cada práctica, con la humildad con que asume sus victorias, con la dignidad con que acepta sus derrotas, por su solidaridad con los vulnerables. Y como si fuera poco, este suizo nos regaló una lección de vida maravillosa: en 2016 se lesionó los meniscos de su rodilla y debió ser operado. Sin poder caminar y mucho menos entrenar, pasó largos días en muletas y con la opción del retiro a la vista. ¿Quién le hubiese cuestionado que se retire teniendo todos los honores en la espalda? pero no. Federer decidió que iba a superar esta prueba, que iba a pelear y luchar más fuerte que nunca para dar vuelta esa página amarga y volver a jugar a este deporte que tanto ama y nos hace amar. Y así lo hizo, tras seis meses de no pisar un torneo ATP, volvió en Australia y obtuvo su mayor victoria ante su máximo rival. Y en esa final otra vez nos dejó la misma lección, estando 1-3 abajo en el 5º set ante su némesis, nunca se rindió, ni bajó los brazos, siguió insistiendo, luchando, confió en él, creyó, se animó y lo volvió a hacer: una hazaña que quedará guardada en la historia del tenis con letras de oro. Los que lo seguimos y sufrimos en 2013 cuando parecía al borde del retiro, luego resurgiendo de la mano de Edberg y llegando a tres finales de GS (Wimbledon 2014, 15 y US Open 2015) pero perdiéndolas y quedando esa espina de no poder ganar el tan ansiado título 18 de GS, y ni hablar tras la derrota ante Raonic en Wimbledon 2016 donde luego renunciaría a jugar los JJOO y el resto de la temporada, sabemos todo lo que el ídolo trabajó y peleó para estar en este sitio: en el Olimpo de los dioses del deporte, donde sólo pocos pueden acceder. Y al que pertenece desde hace años, pero que mes a mes se encarga de revalidar. Como hace unos días, cuando levantó su vigésimo torneo grande, récord absoluto en el tenis masculino. En la premiación, tras conquistar el Abierto de Australia 2018, se quebró en lágrimas al agradecer a sus fans por su apoyo, y dijo que por nosotros sigue entrenando y jugando. Inevitable fue no llorar junto a él, y me atrevo a tomar la palabra de todos sus seguidores y responderle imaginariamente: Roger, gracias por enseñarnos a nunca bajar los brazos, a seguir peleando pese a que las circunstancias sean difíciles, a creer en uno mismo aunque todo el resto no dé ni un peso por vos. Ese es su mayor legado, su ejemplo trasciende el deporte y eso no se olvidará jamás".
Juan Cruz Espip
DNI 38.596.223



Los casos de familias solidarias

Quiero referirme al artículo que publicó este diario respecto de la familia solidaria que quiso adoptar un niño que tuvo a la guarda durante dos años y la Justicia se negó. Cuando leo estas cosas realmente me amargan el día. Cuando veo que no podemos hacer nada, y tenemos que regirnos por las malas leyes de la provincia en que vivimos. Injusticia, esto es ser injusto con un menor que no tiene voz ni voto, sólo tenía amor que es lo que le faltaba y alguien más se lo dio. Ahora quisiera preguntarle al señor juez, ¿usted tiene hijos?, si los tiene, ¿de qué manera los ha criado?, ¿usted tuvo padres?, ¿qué recuerdo le quedó de su infancia?, ¿tuvo infancia?, ¿tuvo amor?, ¿usted tiene alma?, ¿tuvo padres? Esta pareja no son seres humanos normales a estos les corre cloro por las venas. Usted se puso a pensar que estas dos personas, como tantas otras están dedicando su vida a dar amor, o usted se pensó realmente que las familias solidarias se anotan porque les sobra la plata y no saben en qué gastarla, y de paso experimentan la paternidad. ¿O el gobierno les da todo lo que un nene necesita para vivir? Es lamentable que los niños sean contratos de alquileres, que pasen de brazo en brazo por culpa de unos padres nefastos que les tocan. Deseo, inmensamente, que ese niño como tantos otros sean felices, sanos y que tengan la dicha de tener padres que al menos todas las noche les de un beso para dormir o se queden a su lado para bajarle la fiebre por un resfrío, algo tan básico. Quiera Dios que acompañe en su vida al pequeño, que hoy es un barco a la deriva comandada por gente desalmada, egoístas e insensibles. ¿Además de amor, que más se necesita para criar a un hijo?, ¿por qué cuesta tanto entregar a un niño en estado de vulnerabilidad? O acaso piensan que los padres de estos niños, los cuales sufren abusos, desnutrición, palizas, etcétera, vinieron al mundo a sufrir. ¿Por qué nos cuesta tanto entregar un niño a parejas sin importar la condición sexual de ella? ¿Será porque la sociedad no está preparada? ¿Y qué es estar preparada? ¿Qué es lo que nos falta para cambiar las leyes?
Daiana M. Porcel


Los jubilados y la incomprensión humana

Parece ser que no se dan cuenta que la vida toda es una lucha incesante justamente por la lucha de la misma. Para formar una familia, educar los hijos, darles una formación cultural y espiritual, luchando, paso a paso, con las miles de vicisitudes que tiene la vida. Al pasar todo ese tiempo los jóvenes y adolescentes de tiempo pasado ahora llegan a viejo, algunos casi sin fuerzas para seguir luchando, unos enfermos, otros aislados y solos, pero toda esa gente fue la que ayudó o contribuyó a la formación de la actual sociedad. Ellos han hecho la construcción de casas, edificios, escuelas o universidades. Han sido siempre los únicos protagonista de todo lo que nos rodea hoy. Deben pensar los actuales ciudadanos jóvenes que serán en un próximo futuro los mismos protagonistas cuándo los que están han desaparecido por la misma ley de la vida. Es por ello que no se entiende, no entendemos a los que nos toca ahora la vejez por qué a los ancianos jubilados, viejos, incluso héroes de guerra pasadas defendiendo el honor de los ciudadanos y la vida misma, sean ahora casi olvidados e impedidos de un buen pasar, que solamente es alimentos, remedios para su salud ya vencida, y el debido respeto a su casi siempre difícil trayectoria en la vida. Debemos no descuidar a nuestros ancestros, que seremos en el futuro nosotros mismos, no olvidando que ellos tuvieron la visión de preparar su retiro con lo que llamamos amortización humana con los aporte jubilatorios y de empresarios a través de toda una vida para tales fines, y para lograr poder cubrir necesidades futuras.
Walter Oscar León
DNI 5.981.998


Los 87 años de la ex presidenta Isabel

Solamente estas pocas líneas para recordar los 632 días del gobierno que cumplió la ex presidenta Isabel, afrontando el caos generado por la complicidad de Montoneros y las Fuerzas Armadas para desestabilizar el gobierno y a solamente seis meses de las elecciones democráticas. Isabel fue presa muchos años, investigada hasta las últimas consecuencias, y sólo se le encontró el delito de comprar 200 gramos de jamón con los fondos reservados del presidente y se la quiso condenar por ese supuesto ilícito. No se le comprobó ningún acto de corrupción en su gobierno. Mis saludos a la compañera Isabel en el día de su cumpleaños que fue el 4 de febrero, a sus 87 años de edad.
Fabio Bagli
DNI 14.510.466


Los saberes que nos da el diario vivir

A diferencia del animal, "el hombre no nace llevando consigo el sentido definitivo de su vida". Derivando como necesariamente imposible cualquier sociedad humana sana, que no haya imaginado e instituido previamente "los montajes normativos por los que los individuos de las generaciones sucesivas alcanzan el status de humanos". Soportamos hoy mansamente la destrucción de la esperanza, el idealismo, la solidaridad y la preocupación por pobres y oprimidos, aceptando el reemplazo de estos "peligrosos sentimientos" por un egoísmo centrado en grupos concentrados. Este ubicuo cinismo nos termina confirmando que todo cambio arrastra sus peores defectos, así han logrado que aceptemos sistemáticamente las reiteradas propuestas, con las desigualdades y opresiones que le son peculiares a cada una, como lo mejor que ocasionalmente es posible conseguir. Siempre en la mansa espera de una nueva frustración, sin terminar de asumir que el orden de las mentiras no altera la decepción. Cuando se nos pregunta porque escribimos al diario, o buscamos participar de debates constructivos, la respuesta surge tan natural como exigente. Más allá de sentarnos diariamente a criticar familiarmente, o charlar entre amigos sobre distintos temas, padeciendo inactivos y expectantes desde la vana dialéctica casera tanto maniqueo político, debemos preguntarnos qué hacemos de modo individual y participativo para destrabar y/o modificar las estructuras que nos dominan y condicionan. La respuesta es sencilla, la participación constructiva, o el silencio saludable, aunque cobarde, que alivie la tensión y la diaria carga psicológica de lo inútilmente inalcanzable. Siguiendo sometidos a la malevolencia de los críticos oficiales, que se limitan a cumplir con su trabajo, incluyendo así cada día más alumnos, en la escuela de la ignorancia.
norbertoivaldi@gmail.com

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