Viernes 19 de Septiembre de 2008
El 17 de septiembre se conmemoró el Día del Profesor, pero el festejo se vio empañado por la lamentable desaparición física de una grande como la profesora Patricia Pasquali. Quienes la conocimos en el ejercicio de su profesión, difícilmente podremos olvidarla. La pasión y fervor que vertía magistralmente clase tras clase en el Instituto Olga Cossetini eran su sello. Su defensa incansable de aquellos que supieron crear un sueño de Nación era motivo de adhesiones o discrepancias con el resto de los investigadores, pero sin duda ninguno de ellos podían competir con su estilo único, persuasivo y apasionante para recrear el contexto histórico y el sentir de nuestros próceres. Se la va a extrañar. Personalmente, quiero agradecerle por la pasión, la entrega y el derroche de talento que vertía en cada una de sus clases, que sin duda serán un ejemplo para todos aquellos que fuimos sus alumnos.
Elisabet Cuviello,
elisabetcuviello@hotmail.com