Cartas de lectores

Un día de furia

El impacto de la pandemia se está haciendo sentir en el humor de la sociedad argentina, no solo por el riesgo que implica a nivel salud, sino por los protocolos impuestos a fin de evitar el tristemente célebre Covid-19.

Viernes 26 de Junio de 2020

El impacto de la pandemia se está haciendo sentir en el humor de la sociedad argentina, no solo por el riesgo que implica a nivel salud, sino por los protocolos impuestos a fin de evitar el tristemente célebre Covid-19. Los argentinos no somos extraterrestres. A nadie le agrada que se le estén imponiendo nuevas "técnicas" de reunión y saludo, aún en el plano familiar, de forma permanente. Menos aún a las personas adultas, reconocidamente poco permeables a todo tipo de cambio o modificación en su estilo de vida. Es que, en rigor, de verdad todo esto resulta poco menos que hartante. Los medios de comunicación alertan, una y otra vez durante las 24 horas del día, acerca de las temibles consecuencias por violar los protocolos. Desde la formalización de causas penales contra el temerario infractor, hasta el posible desenlace fatal y en solitario en una precaria cama de algún hospital colapsado. A todo este cuadro de situación se agrega el tremendo impacto en la economía familiar provocado por la normativa vigente, que busca denodadamente establecer un frágil equilibrio entre la cuarentena salvífica y la necesaria actividad económica, empresa esta que deviene verdaderamente aventurera. Así todo, el mal humor social hace su aparición en escena. Ya sea, en el ámbito familiar, amical o social, con un rol protagónico más que importante, actor éste digno de ser dirigido por un Federico Fellini. En este figurado e inmenso tablero de ajedrez en el que podemos simplificar a la sociedad, están todos pendientes de los movimientos de todos, para saltarle impiadosamente a la yugular al que ocasionalmente, ya por error, dolo u omisión, ose violar las normas de la cuarentena impuesta, para darle así, jaque mate ipso facto. No existe mejor termómetro social que la calle. Sólo se requiere ser mínimamente observador para advertir que todos andamos con cara y gesto de justiciero. Eso, claro está, si el barbijo o máscara facial cubreboca lo permiten. Favor de permanecer en calma señores, que ninguno somos Batman, ni estamos en Ciudad Gótica. Démosle una oportunidad más a la paciencia y no caigamos en nuestro "día de furia", que ya fue protagonizada por Michael Douglas y resultó ser mejor actor que nosotros.

Jorge Enrique Yunes

¡Pobre Manuel Belgrano!

En el acto por el Día de la Bandera en el Monumento, pudo verse por televisión a un actor interpretando a Manuel Belgrano para tomarles, de manera virtual, la promesa de lealtad a la bandera a alumnos de 4º grado de todo el país. Durante su alocución se le oyó decir "todos, todas y todes". Una aberración. Ese tipo de palabras inventadas vaya a saber por qué transochado, no debieran usarse en actos protocolares, y mucho menos ponerlas en boca de próceres como Belgrano o San Martín. ¿Se lo imaginan al general arengando a sus soldados con un "al ataque mis valientes y valientas"? Por favor, no sean ridículos. Quien hizo el guión para Belgrano debería renunciar.

Edgardo Sánchez

Por la plata baila el mono

Los gobernantes nos dicen permanentemente que tomemos los debidos recaudos ante el Covid-19, porque de lo contrario los habitantes del pueblo argentino nos podemos contagiar y provocar muertes. Me llama la atención que no pongan el mismo énfasis por "defender la vida" prohibiendo la fabricación y venta de cigarrillos en el país, sabiendo que siempre produjo cáncer, enfisema pulmonar y otras afecciones que llevan a la muerte. Entiendo que con la venta de cigarrillos el Estado argentino recauda mucho dinero pero también observo que si las víctimas del tabaquismo mueren, al gobierno no le importa. "Por la plata baila el mono". ¿Quién afirma lo contrario? ¿O habrá que unificar criterios en las políticas de salud postergando los intereses económicos?

Abel Castells

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS