Cartas de lectores

Un año más y el tiempo no se detiene

Domingo 31 de Diciembre de 2017

Parece que fue ayer que estábamos esperando un nuevo año y que rápido nos damos cuenta que se nos está escurriendo de nuestras manos. ¡Cuántas cosas pasan por nuestra mente cuando meditamos sobre la rapidez del paso del tiempo! Una máquina se puede detener, un vehículo también, pero el tiempo no se detiene, sino que avanza inexorablemente. Y es en estos momentos que pensamos: ¡Cuántas cosas hemos dejado de hacer! Y ¡Cuántas cosas hicimos que no tendríamos que haber hecho! Cuántas veces quisiéramos volver el tiempo atrás, pero es imposible, ya se fue. Alguien dijo que el tiempo es como una moneda, que se puede gastar como uno quiera. Pero cuidado. Se puede gastar una sola vez. De allí la importancia de utilizar con sabiduría el tiempo. Para lograr ese fin tenemos que hacer una verdadera revolución copernicana en nuestras vidas, haciendo que el centro de nuestra existencia sea el dueño del tiempo, me refiero a Dios. Con cuánta razón el salmista dejó escrita esta oración: "Señor enséñanos de tal modo a contar nuestros días que traigamos al corazón sabiduría", y en otra ocasión dijo: "Señor en tus manos están mis tiempos". Así pondremos en orden las prioridades de nuestra vida y le daremos mayor importancia a las cosas de mayor valor. ¿Y cuáles son estas cosas? Son las que tienen trascendencia eterna. La Biblia dice: "La vida aquí en la Tierra es como la niebla, y toda la gloria del hombre es como la flor de la hierba. La hierba se seca y la flor se cae, pero la palabra del Señor permanece para siempre". Y esta palabra es el mensaje de Dios para la humanidad, que se puede resumir como lo dijo San Pablo: "Palabra fiel y digna de ser recibida por todos, que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores". Que el inicio de este nuevo año sea el comienzo de dedicarle tiempo a las cosas espirituales que son las que darán verdadero sentido y propósito a nuestra existencia, y esto se logra volviendo nuestra mirada a Dios.

Jorge R. Alonso

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