Viernes 14 de Marzo de 2008
Con dolor y asombro al mismo tiempo, he leído y visto la infomación acerca de la tragedia de Dolores, y no voy a llamarle accidente, porque un accidente es algo imprevisible e inevitable totalmente. En cambio, éste fue un acto de desidia y de irresponsabilidad por parte del conductor del ómnibus. ¿A quién se le ocurre cruzar un paso a nivel con las barreras bajas? Y cuando aún las luces, sirenas y/o bocinas funcionan perfectamente. Es más, cuando a su cargo lleva vidas humanas que tuvieron que pagar de una forma injusta algunos hasta con su propia vida. Lamentable, como lamentable también es saber que si bien Argentina transita por un momento caótico en materia de tránsito, lo está transitando en gran parte por esa actitud que no se revierte, la de los conductores. En países como Alemania, tienen en sus rutas velocidades máximas permitidas de 250 Km/h, y ¿por qué no se mata ni la cuarta parte de gente que acá? Muy sencillo, nadie sobrepasa las máximas ni deja de respetar la más mínima señal. Es hora de que los conductores argentinos (me incluyo) comencemos a tomar conciencia de lo que significa la vida en primer lugar; solo así aprenderemos a conducir con mayor responsabilidad.
Jorgelina Soledad Colella, DNI 31.540.872, jorsol85@hotmail.com