Cartas de lectores

Trabajadoras del teléfono verde

El motivo de la presente es hacer una aclaración sobre una nota publicada en la versión digital del diario La Capital el día 29 de julio de 2019, titulada "La GUM asiste cada vez más situaciones de violencia de género".

Viernes 16 de Agosto de 2019

El motivo de la presente es hacer una aclaración sobre una nota publicada en la versión digital del diario La Capital el día 29 de julio de 2019, titulada "La GUM asiste cada vez más situaciones de violencia de género". En la misma se hace hincapié en que la GUM articula con los "operadores del teléfono verde". Nos vemos en la obligación de aclarar que este dispositivo es enteramente atendido por profesionales psicólogas y abogadas. El teléfono verde es un dispositivo que funciona las 24 horas, los 365 días del año, dependiente de la Municipalidad de Rosario, destinado a la atención, contención y asesoramiento de mujeres que sufren violencia de género. Diariamente, trabajamos articuladamente con diversas instituciones (entre ellas la GUM) de la ciudad para garantizar una atención integral de la problemática. Esta labor tan necesaria a los tiempos que corren, está sostenida por la precarización de 24 profesionales formadas y con recorrido en la problemática específica. Una vez más, una política pública es sostenida a costa de coartar los derechos laborales y sociales de quienes la llevan a cabo. Esto ocurre desde los inicios de la creación del dispositivo, y quienes estamos hoy queremos que se nos reconozca como lo que somos, profesionales trabajadoras del teléfono verde. Queremos que nos garanticen nuestros derechos, a tener continuidad laboral, a que se nos regularice nuestra condición. Asimismo, es primordial remarcar que el recambio constante de profesionales afecta de manera sustantiva la atención de las personas que usan a diario este dispositivo. Recibimos situaciones de emergencia y urgencia de cientos de mujeres, hacemos seguimientos de los casos, con el compromiso y la intención de que podamos vivir sin violencia de género. Sin embargo, en carne propia como mujeres sufrimos la desigualdad social, y la violencia institucional por parte del Estado, teniendo que desempeñarnos en la clandestinidad sin la debida registración laboral.

Sara Pérez

Camus, Calígula y el presente

Hace 70 años, en agosto de 1949, Albert Camus visitó la Argentina en circunstancias políticas muy singulares. Un funcionario del gobierno de entonces con claras simpatías filonazis prohibió la puesta en escena de la obra "El malentendido". Además, la exigencia de entregar previamente a su conferencia el texto de la misma exacerbó el ánimo del escritor argelino. Anarquista de cabo a rabo, Camus, hombre rebelde, repudió al régimen vigente. Registró todo esto en su diario de viaje a Sudamérica. Paradójicamente, en esa época estaba escribiendo su obra "Calígula" sobre la obscenidad y los desbordes despóticos de los poderosos. En estos sórdidos tiempos de desprecio a la dignidad de las hijas e hijos del pueblo se realiza en Buenos Aires una muestra que testimonia el paso de Camus por estas tierras, en las que la peste predadora del capitalismo y sus plagas se expande. Cabe recordar la sentencia de Albert Camus, siempre estar alertas para la resistencia y la rebeldía contra los autoritarios y el autoritarismo.

Carlos A. Solero

Cuidado con el mercado

Veníamos bastante bien, considerando que la Argentina debe más de 300 mil millones de dólares. Que a un 30 por ciento de su población la mantiene en movimiento un estado monstruoso y superpoblado de "ñoquis", y que paga unos sueldos de primer mundo a ineptos políticos, asesores trepadores por doquier, jueces y otros más. ¿Pero qué pasó? Se realizó una encuesta de opinión general llamada "Paso", y entonces surgió "la fórmula de la esperanza". Un concepto político que desde 1946 monopolizó los sindicatos, que tiene la idea del partido único, y especula con la transa criolla con todos sus espléndidos ribetes, que afloran especialmente en el genial Martín Fierro. Por ejemplo, cuando uno de sus versos dice concretamente: "Hacete amigo del juez". Ahora bien, los que yo vengo llamando "analfabetos ilustrados", aún no notaron que ahora el mundo está globalizado, y casualmente el llamado "mercado" es el que digita los pasos a seguir. Y así otra vez nosotros "los más piolas del mundo", volvimos a foja cero, y mientras la crisis vuelve a aflorar poniendo locos a muchos, lógicamente se hace necesario volver a remarla. En fin muchachos, no se preocupen y confíen en la fórmula de la esperanza, total tanto va el cántaro a la fuente que al final o la pegamos, o definitivamente adiós democracia, y lo peor, adiós república.

Felipe Demauro

DNI 6.072.937

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