Trágico accidente en la autopista
Desde el comienzo de los tiempos, la vida es el bien más preciado que mueve al universo. La del ser humano, a partir de su base inteligente, es la que más necesita ser protegida, para que disfrute del motivo de su existencia...

Martes 14 de Octubre de 2008

Desde el comienzo de los tiempos, la vida es el bien más preciado que mueve al universo. La del ser humano, a partir de su base inteligente, es la que más necesita ser protegida, para que disfrute del motivo de su existencia: el derecho al nacer, de transcurrir, amar, formar familia, disfrutar de sus herederos, y de la descendencia de las generaciones venideras. Con los años, vendrá la madurez, la etapa del jubileo, su tercera edad, para culminar su vida, con la felicidad de haber sido amado, respetado, y dejar para el futuro, la más bella de las herencias: el recuerdo que tendrán por los tiempos, sus descendientes, de sus mayores, recordándolos con amor y respeto. El 6 de setiembre, a las 20.30, en la autopista Rosario-Buenos Aires, a pocos kilómetros de la ciudad de San Nicolás, un grupo de familiares viajaba a esa localidad, para festejar, junto a más familiares, una fecha de recordación. Rumbo también norte-sur, un joven de 22 años, conduciendo un flamante Chevrolet Astra, modelo 2008, a una velocidad entre 160 y 170 km/hora, al no poder avanzar por la mano correcta, la izquierda, abruptamente cambió a la mano derecha, donde se desplazaba el utilitario con el grupo de familiares, a una velocidad normal de 80 km. Impactados, increíblemente, en su parte posterior, el furgón fue desplazado hacia la banquina, dando tumbos, y sus ocupantes fuertemente golpeados en su interior salieron muchos de ellos despedidos fuera del vehículo, ante la voladura de las puertas traseras y lateral. Cuatro personas fallecieron, otras varias, internadas, sufren aún cirugías. El viernes, en las primeras horas, Queque, nuestro primo, Sergio Figueroa, de 45 años, padre de Martinita de 2, después de soportar 34 días sin poder salir de su grave situación neurológica, dejó de existir, completando un círculo de dolor, formado por varias familias y un sinnúmero de amistades. Cristian Gabriel Sinner, con domicilio en San Nicolás, con sus 22 años, y una expectativa de vida varias veces superior al tiempo vivido, cercenó la vida de 5 seres humanos al mando de una máquina que en sus manos y en su mente transformó en una horrible herramienta de asesinar. A Armando Figueroa, Nicolás Figueroa, Horacio Pichi Brusco, Marta Susana Batello y a vos Quequito querido, a quienes un torpe irracional les quitó el derecho a transitar felizmente la etapa normal de la vida, nuestras lágrimas de dolor, el más grande y el mejor de los recuerdos de por vida. A Cristian Gabriel Sinner y a sus padres quizás Dios los perdone. Nosotros no podemos.

Héctor Franza, DNI 6.043.638